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La travesía de un grupo de aventureros, que quisieron navegar los mares para enviar un mensaje de alerta sobre la acidificación de los océanos, se ha convertido en una dramática odisea. Olas de 10 metros de alto, tormentas, días enteros sin agua ni comida y la angustia por los problemas cardíacos que aquejan al capitán del barco han puesto a prueba la valentía de la tripulación.
El Caminante del Viento II es el nombre de esta iniciativa, en la que participa un grupo de colombianos integrado por Franco Ospina, Fernando Cano, Federico Obregón, Andrés Ospina, Andrés Pineda, entre otros, quienes el pasado mes de abril zarparon desde el puerto de Santa Marta rumbo a Panamá, las Islas Marquesas, Australia, Nueva Guinea, Papúa, Java, Yakarta, Singapur e India. Un viaje agotador, en el que invirtieron US$500.000.
Hace pocos días la travesía de estos colombianos —que está siendo monitoreada por fotógrafos, escritores y ecologistas de todo el mundo— se convirtió en una peligrosa odisea. En la mitad del Pacífico, entre las islas Cook y Nueva Zelanda, el capitán del barco, Franco Ospina, reportó que los vientos arreciaban y las olas se hacían cada vez más grandes. Después de este mensaje no se volvió a saber nada de la nave durante cuatro días.
Mientras tanto, los familiares de los tripulantes ubicaron su posición y comprobaron que estaba en una zona que iba a ser golpeada por una tormenta. Vientos de 100 kilómetros por hora y olas de 10 metros de alto azotaron la nave. Las velas se rompieron y el piloto automático se dañó. Los equipos de trabajo y los tanques de buceo cayeron al mar, mientras la tripulación intentaba mantener el barco a flote. En un acto de valentía, Franco se amarró al timón para no caer al agua.
Después de horas de angustia, el mar volvió a la calma y el Caminante del Viento II pudo retomar su rumbo. En cuatro días arribará a Auckland, la capital de Nueva Zelanda, en donde la tripulación se someterá a un chequeo médico y se intentará reparar la nave, luego de 270 días de travesía. En caso de que los daños del barco no puedan arreglarse, el viaje de este valiente grupo de colombianos tendrá que finalizar antes de lo previsto.