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El maestro de los educadores

Perfil de Carlos Eduardo Vasco. Al otorgarle el Premio Vida y Obra, el Ministerio de Educación destaca la labor de este físico, filósofo, matemático y teólogo.

Carlos Augusto Jaramillo *

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Crítico, creyente, analítico y calculador. Estas bien podrían ser cuatro cualidades de Carlos Eduardo Vasco, tal vez porque es al mismo tiempo filósofo, teólogo, físico y doctor en matemáticas.

Este paisa de 71 años acaba de hacerse al reconocimiento de vida y obra que otorga el Ministerio de Educación a quienes han aportado a la enseñanza en el país. Y es que quién más apto para hablar de educación que un eterno estudiante y eso es Vasco.

Desde pequeño fue un alumno destacado, a los 17 años terminó el bachillerato en Medellín y en vez de entrar a la Escuela de Minas, como esperaba su familia, decidió irse a Boyacá al seminario de los jesuitas. Allí comenzó su vida como eterno estudiante: obtuvo títulos en filosofía, teología y física, además de un doctorado en matemáticas.

Se ordenó en Alemania en 1971 y regresó a Colombia donde trabajó al mismo tiempo como docente de matemáticas en la Universidad Nacional y en la Javeriana y realizó una fuerte labor social con comunidades vulnerables de Bogotá.

Enseñando a enseñar

En 1978 la U. Nacional lo envió como parte de un grupo de asesores del Ministerio de Educación para que orientara los programas curriculares de enseñanza primaria y básica del país. “Como éramos doctores se suponía que teníamos que decidir qué se enseñaba, pero no sabía lo fundamental y es cómo aprenden los niños. Fue una época en la que me tocó estudiar mucho, sobre todo psicología y didáctica”. Empezó a investigar los diferentes métodos que se usaban en otros países y así consiguió una beca Guggenheim para visitar y estudiar los currículos de otros lugares del mundo. Viajó por un año por Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Holanda y otros países observando la enseñanza.

“Fue cuando aprendí que la didáctica es indudablemente cultural, entendí por qué a unos niños les gusta una cosa y no otra”. Supo entonces que Colombia más que imitar, necesitaba su propio modelo. “No es lo mismo Japón que Colombia. Allá los padres están pendientes del estudio de los hijos, aquí dicen: ‘tranquilo mijo que yo también era bruto para las matemáticas’ ”.

Decidió entonces que era primordial un doctorado en el país que planteara modelos propios en la enseñanza. “Lo quería aquí para que se trabajara con los niños colombianos”.

Así fue como ayudó a crear el doctorado en Didáctica de las Matemáticas de la Universidad del Valle, en donde es profesor y asesor de tesis. Además es profesor invitado del doctorado en Niñez y Juventud de la Universidad de Manizales. Desde allí ayuda a crear métodos de enseñanza que tienen que ver con la realidad del país.

En 1993 fue llamado a coordinar la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo, donde trabajó, entre otros, con Rodolfo Llinás, Gabriel García Márquez, Marco Palacios, Luis Fernando Chaparro y Manuel Elkin Patarroyo. Allí realizó el trabajo Teoría general de procesos y sistemas, en donde trató la interdisciplinariedad como una posibilidad seria de obtener una visión global de los procesos sociales, sicológicos, biológicos, físicos, educativos, políticos, etc.

En 1995 se “desordena” y se jubila de la Universidad Nacional, entonces decide irse a enseñar Didáctica de las ciencias a Harvard, al lado de Eloisa Vasco, su compañera. Después regresa a Colombia para seguir contribuyendo con la educación del país a través de sus estudiantes de doctorado.

*periodista y escritor

Por Carlos Augusto Jaramillo *

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