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El misterio de la E. coli

Las autoridades sanitarias siguen desconcertadas por el origen de la bacteria.

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El genetista Frederick Blattner, de la Universidad de Wisconsin, invirtió casi 15 años de trabajo en descifrar el código genético de la primera cepa de Escherichia coli, quizás el microorganismo más estudiado por la ciencia. Hoy, gracias a los avances tecnológicos, a los investigadores chinos del Beijing Genomics Institute y a los alemanes del Life Technologies Corporation tan sólo les tomó tres días desenmascarar la nueva variedad de esa bacteria que tiene en alarma sanitaria al menos a 12 países, la mayoría europeos.

La bacteria responsable de las más de 1.500 infecciones registradas en Europa, y al menos 18 muertes, pertenece a una especie que nunca había sido aislada en humanos, según indicaron los expertos. Los chinos la catalogaron como “supertóxica” luego de descubrir entre sus genes algunos altamente peligrosos para la salud humana.

Hasta ahora se ha podido establecer que al menos el 93% de su material genético coincide con el de una variedad detectada años atrás en la República Centroafricana y que produjo gran número de casos de diarrea en niños. Sin embargo, la “bacteria supertóxica” tiene armas adicionales que parece haber adquirido por medio de transferencia genética. Se cree que incluso patógenos como la salmonella entérica, otra de las bacterias que forman parte del cartel de las más temidas por las autoridades de salud, le habrían transferido algunos de sus genes.

La E. coli es en realidad una bacteria entrañablemente ligada a la vida de humanos y mamíferos. En menos de 48 horas después de que nace un bebé, su intestino comienza a ser colonizado por este microorganismo que ayuda en la absorción de los alimentos. También vive en los intestinos de la mayor parte de los mamíferos sanos.

Los problemas aparecen cuando la bacteria adquiere genes patógenos, como ha sido el caso del brote en Alemania y puede causar diarreas, diarreas hemorrágicas o infecciones urinarias. La E. coli enterohemorrágica aislada en Alemania, además de su virulencia, posee una enzima capaz de destruir algunos de los antibióticos con los que a veces es necesario tratar a estos pacientes, lo que ha dificultado el manejo de la crisis actual.

¿Dónde se esconde?

Aunque los pepinos cosechados en España se convirtieron en los principales sospechosos, la verdad es que a estas alturas sigue siendo un misterio para las autoridades sanitarias el origen del brote. Los vegetales contaminados siguen en la mira de las autoridades porque suelen ser la forma más común de contagio.

De hecho, el alto número de mujeres afectadas hace pensar que por sus preferencias alimentarias, sea algún vegetal el transmisor de la enfermedad. Aunque ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que la bacteria intestinal puede transmitirse de persona a persona a través de las heces o por la vía oral.

“Este tipo de transmisión nos preocupa y por esta razón quisiéramos que se refuercen los mensajes relativos a la higiene personal”, declaró la epidemióloga de la OMS, Andrea Ellis.

“Lo más probable es que en este caso el modo de transmisión sea a través de los alimentos, pero no sabemos cuál. Y esto tampoco significa que no pueda ser otra cosa”, enfatizó la funcionaria tras explicar que el agua, el contacto con animales o con personas infectadas también son otros modos conocidos de transmisión.

Una cosa que ha sorprendido a los médicos es que la bacteria ha resultado particularmente virulenta en adultos sanos. Lo común es que las muertes por una infección de E. coli se produzcan en poblaciones vulnerables, como niños y ancianos.

Un problema político

Pero mientras los comensales europeos tienen miedo de llevarse un bocado de comida contaminado y pasar a engrosar las listas de damnificados, la tormenta política entre España y Alemania no amaina.

España prometió centrar ante la Unión Europea la “exigencia de compensación” al sector hortofrutícola por las pérdidas generadas tras atribuirse inicialmente al pepino español la virulenta infección. Alemania, por su parte, pedía comprensión a la sociedad y a las autoridades españolas.

“Las autoridades están obligadas a perseguir cualquier sospecha. Con ello se explica también el comportamiento de éstas en Hamburgo, que siguen todos los indicios y que debían informar sobre el estado de sus averiguaciones al sistema de alerta rápida ateniéndose las regulaciones de la Unión Europea”, señaló la ministra de Agricultura y Defensa del Consumidor alemana, Ilse Aigner.

Otra plaga más

La que algunos llaman injustamente “la crisis de los pepinos”, es una plaga más que se suma a las que cada cierto tiempo irrumpen en la salud pública de un país. Entre las más recordadas está la crisis de las vacas locas, que también se originó en Europa hacia el año 1996.

Un año más tarde la atención global se centraría en la llamada gripe aviar, que se transmitía de ave a ave y que posteriormente saltó a los humanos sembrando miedo por su alta tasa de mortalidad.

Cada una de estas crisis ha resultado una prueba de fuego para los organismos de salud. En especial la Organización Mundial de la Salud. Hace apenas tres años, tras la epidemia de H1N1, su papel fue duramente cuestionado por los gobiernos y los expertos. Se le acusó de ingenuidad y un mal manejo de la información científica a la hora de tomar decisiones y hacer recomendaciones. Esta podría ser la oportunidad para limpiar su imagen.

Cronología

22 de mayo

Se registra la primera víctima de la bacteria intestinal E. coli: una mujer de 83 años que murió en el estado de Baja Sajonia.  En menos de cinco días se presentan dos muertes más: una mujer de 89 años en Schleswig-Holstein y una joven de 24 años en Bremen, todos al norte de Alemania. En la prensa se empieza a hablar de la aparición de un peligroso brote infeccioso transmitido a través de los pepinos.

29 de mayo

La consejera alemana de Sanidad, Cornelia Prüfer-Storcks,  acusa a España de haberle vendido a su país pepinos infectados con la bacteria E. coli. Las autoridades alemanas deciden bloquear la entrada de estos vegetales, lo que causa una reacción en cadena en otros países de Europa. Los agricultores del país ibérico se declaran fuertemente afectados.

31 de mayo

Se presenta la primera muerte de este brote por fuera de Alemania: una mujer sueca de 50 años que se contagió  en  un viaje realizado a Alemania.  Al mismo tiempo se comprueba que los pepinos que provocan el brote no provenían de España, como lo habían advertido las autoridades alemanas. El país afectado declara su molestia y pide  ayudas económicas para el  sector agrícola.

2 de junio

Un grupo de científicos alemanes de la Clínica Universitaria Eppendorf de Hamburgo logra descifrar el genoma de la bacteria E. coli causante de la mortal infección. Aseguran que se trata de una nueva variante letal resultado de un cruce más que de una mutación, que permanece más tiempo de lo habitual en el intestino . Ya se habla de una crisis diplomática entre  Alemania y España.

3 de junio

Alemania pide  a la población española comprensión por la actuación apresurada de sus autoridades frente al brote de E. coli. La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma que la bacteria  puede transmitirse de persona a persona a través de las heces o por la vía oral. Ya son doce los países que registran casos de infección. Las víctimas mortales llegan a dieciocho.

Así actúa la bacteria E. coli, ver infografía aquí

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