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Las huellas de pintura de Claudia Gaitán están por todas partes. Las primeras y más tenues quedaron marcadas en La Ceja, Antioquia, en donde vivió un año y medio tan pronto se graduó como terapista ocupacional de la U. del Rosario, en Bogotá. Más adelante se plasmarían en la mayoría de colegios privados de la capital; luego en los rodaderos, pasamanos y columpios de parques como el de El Chicó, en las sorpresas de las piñatas de McDonald’s, en Divercity, en el Club Los Lagartos y temporalmente en las paredes del Gimnasio Moderno.
Muchos de estos trazos son fruto de su inspiración, del amor al arte y de la dedicación. Otros son de sus pequeños alumnos, más de cinco mil niños que a lo largo de estos 25 años han aprendido a su lado a expresarse libremente utilizando arcilla, crayolas, plastilina, témperas, tizas y telas.
El Taller de Klo se ha convertido en uno de los referentes más importantes de formación artística infantil en Bogotá. Se trata de un espacio que nació a principios de la década de los años 80 con la intención de canalizar los problemas de aprendizaje, hiperactividad, autoestima y déficit de atención de los menores.
Después de estudiar un tiempo en Europa, Claudia Gaitán estaba convencida de que a través del arte es posible curar la mente y el alma. Gracias a sus actividades, decenas de niños con síndrome de Down descubrieron una manera más sencilla y auténtica de comunicarse. Lo mismo sucedió con quienes tenían dificultades para aprender, eran demasiado inquietos o simplemente querían desarrollar sus habilidades artísticas.
Por sus salones, siempre repletos de esculturas, cuadros, figuras y muñecos hechos por sus alumnos y exhibidos con orgullo, han pasado los hijos del ex presidente Andrés Pastrana, María Emma Mejía y el menor de la actual familia presidencial, Esteban Santos.
Las actividades y ejercicios están diseñados para niños que ya hayan cumplido los dos años. Pero para aquellos jóvenes que queden entusiasmados con el Taller de Klo, como le sucedió a Armando Benedetti, quien duró diez años asistiendo, también hay una programación especial en cabeza de uno de los grandes amores de Claudia Gaitán: Alfredo Jiménez o Alfre, como le dicen de cariño sus estudiantes. Este artista y escultor es el encargado de potenciar las habilidades artísticas de los más grandes y en muchos casos de guiarlos para que continúen por ese camino.
Las facetas de Klo
Claudia Gaitán se animó a contagiar con su espíritu libre y creativo varios lugares tradicionales y concurridos de la capital. Empezó en 2004 con el proyecto “Sembrar Arte en los Parques”, que consistía en reparar y pintar los juegos infantiles con figuras de animales, aves e insectos. El objetivo: estimular el desarrollo sensorial de los niños, motivarlos a aprender sobre la fauna colombiana y concientizarlos de la importancia de proteger la biodiversidad.
Luego se animó a realizar actividades de formación y recreación artística en la guardería del Club del Comercio y le propuso al parque temático Divercity, ubicado en el centro comercial Santa Fe, capacitar a las instructoras y elaborar los objetos en plástico que simulan alimentos para que los niños jueguen en el supermercado. Pero a pesar de todos estos nuevos proyectos, el Taller de Klo sigue más activo que nunca. Todos los días, entre las nueve de la mañana y las siete de la noche, recibe niños, y ahora durante estas vacaciones abrirá un curso nuevo para aprender a fabricar casas de Navidad con dulces y chocolates.
A todos estos compromisos y actividades se suma la tarea que ha emprendido de convocar a la mayor cantidad de ex alumnos posibles, para que a comienzos del próximo año la acompañen a celebrar los 25 años del Taller de Klo con un encuentro en el que el arte nuevamente será protagonista.