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El Nobel que no ha enviado un correo electrónico

El físico británico que predijo la existencia de la partícula de Dios fue un sindicalista incómodo para los directivos de la U. de Edimburgo y no usa teléfono celular.

Peter Higgs cree que no fue despedido de la U. de Edimburgo por sus actividades sindicalistas gracias a que podía ganar el Nobel.  / Claudia Marcelloni / CERN
Peter Higgs cree que no fue despedido de la U. de Edimburgo por sus actividades sindicalistas gracias a que podía ganar el Nobel. / Claudia Marcelloni / CERN
Foto: Claudia Marcelloni

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La entrevista que la periodista Decca Aitkenhead le hizo a Peter Higgs, publicada por el periódico británico The Guardian este fin de semana, reveló detalles poco conocidos del físico que predijo la existencia de la partícula de Dios y recibió este año el Premio Nobel de Física.

La primera y más llamativa es que Higgs por casi tres décadas fue un dolor de cabeza para los directivos de la Universidad de Edimburgo, en Escocia, donde hizo su carrera como investigador y docente. La antipatía del rector de la universidad sobrevino cuando Higgs decidió a principios de los años 80 apoyar un movimiento estudiantil que se oponía a que la universidad tuviera relaciones comerciales con empresas que operaban en la Sudáfrica del apartheid.

Por si fuera poco, Higgs fue un activo miembro del sindicato de profesores de la universidad. En la entrevista confiesa que de no haber sido por el rumor de que era un fuerte candidato a ganar un Premio Nobel en algún momento, el rector de la época lo habría despedido.

Higgs tampoco es un amante de la tecnología como podría pensarse. Aunque tomó 25 años y US$6.000 millones diseñar y construir el mayor y más moderno acelerador de partículas del mundo (Gran Colisionador de Hadrones) para demostrar sus teorías, la verdad es que el físico confesó estar rezagado en esa área: nunca ha enviado un correo electrónico y sólo hace dos meses su hijo le regaló un teléfono celular, que se ha negado a usar.

“Me niego a que me interrumpan de esa manera”, digo Higgs en la entrevista, “¿por qué permitirlo? ¿Sólo porque a las personas les gusta sentirse en contacto?”.

El premio Nobel aprovechó la ocasión para criticar las dinámicas del mundo académico actual. “No creo que hoy podría conseguir un trabajo académico. Es así de simple. Me rechazarían por ser poco productivo”, dijo. Higgs publicó en toda su carrera el número de artículos científicos que hoy se espera que un investigador de primer nivel publique en un solo año.

Confesó también que le hizo poca gracia que la partícula cuya existencia predijo fuera bautizada como la partícula de Dios. Un apellido que, según él, llevó a muchos a confundir la naturaleza de su descubrimiento.

 

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