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El papa Benedicto XVI ha dicho que "Dios persigue la culpa pero protege a los pecadores" porque sabemos "decir no a los vicios del mundo" y tener el coraje para "un cambio radical de vida", durante su audiencia tradicional de los miércoles celebrada en Ciudad del Vaticano.
Ante 8.000 personas y tras sus vacaciones estivales en Castel Gandolfo, el Papa se ha referido a San Odón, seguidor de San Martín y segundo abad de la Orden de Cluny, y ha subrayado las virtudes del santo: "Humildad, austeridad, distancia de las cosas efímeras y adhesión a las que son eternas".
Durante la primera audiencia de septiembre, el papa Ratzinger ha retomado su catequesis dedicada a los grandes escritores de la Edad Media "de los cuales entendemos qué cosa significa ser cristiano".
Y, superada la distancia histórica, ha propuesto a los fieles laicos "adoptar hoy sus enseñanzas y progresar con paso diligente sobre el camino de la perfección cristiana".
Del "amable" abad de la Orden de Cluny, Benedicto XVI ha recordado también su profunda piedad mariana y "su profunda fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, sacramento que lamentaba fuese a menudo negligentemente celebrado por sacerdotes indignos que manchaban el pan, es decir, Cristo".
Ha recordado la influencia de la abadía francesa de Cluny "en la vida espiritual y cultural" de Europa y "en la vida de las cortes y de la historia europea" como ocurría con otros monasterios benedictinos.
El Papa ha definido a San Odón como "una verdadera guía espiritual tanto para los monasterios como para los fieles en su tiempo".