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La jornada de paro convocada por algunos de los más importantes sindicatos de trabajadores del país transcurrió el jueves en relativa normalidad. Salvo los seis petardos que estallaron en diferentes puntos de Bogotá y choques aislados entre manifestantes y la Policía en algunas ciudades del país, las marchas no afectaron el transporte ni los servicios públicos, mientras que dirigentes políticos del Polo Democrático Alternativo aprovecharon las manifestaciones para exigirle al gobierno del presidente Álvaro Uribe claridad en el escándalo de espionaje por parte del DAS.
La huelga, de 24 horas, sirvió también para develar un aparente distanciamiento en las relaciones entre las dos más importantes organizaciones sindicales de Colombia, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y la Confederación General del Trabajo (CGT), que no pudieron llegar a un arreglo para unir fuerzas en la protesta. “No hubo un acuerdo previo para haber podido desarrollar una acción unificada y por eso no participamos en el paro”, señaló Julio Roberto Gómez, presidente de la CGT, quien indicó que la gran mayoría de empleados del sector salud, la guardia penitenciaria, las licoreras, la Procuraduría y los trabajadores municipales y departamentales no participaron de la jornada.
En Bogotá, tres marchas de estudiantes universitarios y trabajadores desembocaron en una gran concentración en la Plaza de Bolívar y aunque el presidente de la CUT, Tarcisio Mora, habló de por lo menos 20.000 manifestantes, fue claro que la protesta no estuvo tan concurrida. En cuanto al resto del país, el dirigente sindical señaló que en la ciudad de Cali marcharon por las calles “cerca de 50.000 personas inconformes con el Gobierno; en la costa Atlántica se llenaron las expectativas y las manifestaciones estuvieron muy concurridas. Todo fue muy favorable y ojalá sirva para cambiar la conciencia del Gobierno”.
Mora reconoció el carácter político de la huelga al indicar que “no compartimos el tratamiento de guerra que se le da a la protesta social”, al tiempo que reclamó por un mejoramiento salarial de la clase trabajadora y que se resuelvan los conflictos que hoy existen, como el de los indígenas en el Cauca y el de los corteros de caña en el Valle, los cuales en su mayoría se han prolongado por desidia de algunos funcionarios. “Necesitamos que el Gobierno abra un diálogo abierto y social para buscar de verdad la paz que tanto necesitamos los colombianos”, indicó.
Por su parte, el presidente del Polo, Carlos Gaviria, invitó al presidente Uribe a “asomarse al balcón” para que se diera cuenta de lo que ocurría en el centro de Bogotá. Asimismo, aprovechó el escenario para salir en defensa del senador Alexánder López, acusado por el Gobierno de promover el paro de los corteros —situación por la cual fueron detenidos dos de sus asesores—. “Nosotros nos sentimos orgullosos de él”, anotó Gaviria.