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Diana Martínez, Klarem Valoyes, Daniel Jaramillo y Jairo Caicedo son los cuatro lectores de El Espectador que recibirán un iPad mini por compartir sus sueños cumplidos con El Espectador. Lo hicieron a través de nuestro Banco de Sueños, en el que recibimos 1.309 registros.
Mi sueño cumplido fue conocer a mi banda de rock favorita, me gusta desde que tenía 7 años. A mis 27 años viajé a Argentina al concierto de Bon Jovi. No hay palabras para describirlo. Salí sin voz, pero feliz. Después de tantos años lo logré. Diana Martínez Isaza
Mis 1.53 metros de estatura no han sido impedimento para tener sueños grandes. Salí de Quibdó, en Chocó, a mis 16 años con la vida en dos maletas. Había alcanzado mi sueño más grande: ingresar a la educación superior y estudiar la carrera que desde mis 5 años había querido, Periodismo. Llegué a Bogotá llena de esperanzas e ilusiones, pero con un gran compromiso. Sabía que tenía que dar todo de mí para no perder la oportunidad tan grande que la vida me estaba dando. Tengo un promedio superior a 4.0 y trabajo 64 horas semestrales en la Universidad para sostener la beca que bastante esfuerzo me costó conseguir. Estoy haciendo realidad mis sueños, pero he aprendido que perseverar, ser humilde y creer que todo se puede, son las únicas claves necesarias para llegar lejos. He entendido que mi color de piel y mi lugar de origen nunca van a ser un impedimento para cumplir mis sueños. Hay que tener la mente bien alta para soñar en grande, pero los pies bien puestos sobre la tierra para hacerlos realidad: caminar, escalar y saltar los obstáculos. Ya tengo 18 años y creo que siempre voy a tener alma de soñadora y coraza de guerrera. En dos años de carrera he cursado 5 semestres, y no me he quedado atrás de ninguno de mis compañeros. Ellos, la mayoría, salieron de colegios bilingües y privados. Yo salí de un colegio público del Chocó en el que de 1° a 11° siempre ocupé el primer puesto en los periodos académicos. He soñado desde siempre, he construido mis sueños desde que tengo capacidad para pensar. Tengo mis propios retos, creo, aprendo y enseño. Mis papás siempre han pensado que puedo llegar lejos, pero estoy segura que jamás imaginaron que después de competir con otras diez personas -igual o más capaces que yo-, iba a lograr entrar a la universidad y becada. Tengo más sueños, sí, nunca paro de soñar. Quiero enseñar a otros jóvenes lo bueno que es creer en los sueños y trabajar en ellos. Quiero escribir un libro de crónicas y hacer radio-novelas sobre historias del Chocó. Quiero ser una gran periodista y ayudar a visibilizar mi tierrita, el lugar que me vio nacer, el lugar que me hace soñar. Klarem Valoyes Gutiérrez
Estar en la sala de parto para ver nacer a mi hija. Ver el milagro de la vida suceder en frente de mis ojos es todo un sueño hecho realidad. Daniel Guillermo Jaramillo Ayala
En mi familia no había soñadores y yo he sido, para ellos, como el José que narra la biblia «el soñador». Mi primer gran sueño fue lograr lo que ningún miembro de mi familia había logrado: ingresar a una universidad. Sí. Así como se lee. Ese luego se convirtió en el sueño de la familia y es que, por primera vez en nuestra historia, alguno de sus miembros ingresaba a un claustro universitario. En el 2006 terminé el bachillerato, pero la historia pareciera repetirse: mi madre soltera, mi padre asesinado, no había dinero y en Buenaventura pocas oportunidades, pero yo estaba decidido a ser el primero de la familia. Me inscribí en una universidad, me aceptaron, pero no hubo ninguna moneda de a peso para pagar la matrícula. Como nunca se me pasó por la mente la vida ilegal ni la delincuencia que abunda en la ciudad; me tocó trabajar fuerte para ayudar a mi familia (madre,hermanos y abuela). Trabajé tres años en un granero,cargando bultos de papa, cebollas, arroz y tomate; pero, como todo sueño, se volvió a despertar, me volví a inscribir, volví a quedar y un mata sueños me dijo que de nada me serviría porque no tenía el dinero para los gastos del semestre y ni idea como iba a pagar los siguientes, pero no desmayé, me sometí a un largo proceso y a varias pruebas y lo logré. Pude conseguir una beca. Hoy estoy en quinto semestre de Logística Portuaria en la Universidad del Valle y trabajo en mis horas libres repartiendo volantes para ayudar a mi familia. Y sÍ, soy el primer Caicedo Viveros en ingresar a una universidad y hoy se que, aunque el primero, no seré el último. Jairo Estiven Caicedo Viveros