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Hace cerca de un mes Carolina Torres fue, como de costumbre, a hacer su mercado en el centro comercial Yuan Lin, ubicado en la ciudad de Mérida, en los Andes venezolanos. En esa ocasión, la joven profesional no pudo aprovisionarse de azúcar. “Sencillamente no había, antes ocurrió algo similar con los pañales”, explica, agregando que hoy en Mérida conseguir leche deslactosada, descremada o light es casi misión imposible.
Para llegar hasta este punto se han dado una suma de factores como los buenos precios del petróleo, que desestimularon la producción nacional, y los constantes roces con Colombia, que hasta julio pasado era el principal proveedor externo de alimentos para Venezuela. Fue precisamente en la última semana de ese mes, cuando el presidente Hugo Chávez dio la orden de suspender la compra de artículos colombianos.
Tras esa decisión, el 11 de agosto Chávez firmó un acuerdo que involucraba negocios por US$1.100 millones con su homóloga de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. En el convenio se acordó la compra por parte de Caracas de hasta 10.000 vehículos, 80.000 toneladas de carne bovina y 18 millones de productos avícolas (entre huevo y pollo), precisamente algunos de los productos que le proveía Colombia. “No le estamos quitando nada a nadie”, recalcó en ese momento la mandataria argentina.
Pero más allá de los acuerdos y las órdenes presidenciales, la realidad es que la sustitución de importaciones no es una situación que se da de un día a otro. Un empresario venezolano del sector de tintas, que solicitó mantener su nombre en reserva, le explicó a El Espectador que a pesar de la decisión de Chávez, él ha seguido comprando productos colombianos. “Seguimos adquiriendo productos colombianos, eso sí, los tenemos que pagar con el dólar paralelo que cuesta unos 6 bolívares fuertes, frente a los 2,1 que cuesta el dólar oficial”.
En el mismo sentido se pronunció Carlos Larrazábal González, presidente de Conindustria, uno de los gremios empresariales más fuertes de Venezuela. “La información que tenemos de nuestros afiliados es que las importaciones colombianas no se han paralizado. Lo que sí se ha detenido son los trámites burocráticos que se tienen que realizar para comprar algunos productos en Colombia, pues se le imponen más trabas que a las de otros países. En términos generales, hasta el 60% de las importaciones se están haciendo con dólares del sistema paralelo”.
Esto se refleja con el anuncio hecho la semana pasada por el Estado venezolano de autorizar la importación de 40.000 toneladas de caña de azúcar colombiana, que serán procesadas en la central Azucarera del Táchira, ante la escasez de la materia prima.
Las cifras también confirman el abismo que hay entre el discurso y la realidad. De acuerdo con un informe publicado por el diario El Universal, de Caracas, en los último 10 años el gobierno de Venezuela ha anunciado en cinco ocasiones la sustitución de importaciones con el fin de fortalecer el aparato industrial nacional. En ese lapso, “las compras de bienes y servicios (no petroleros) en el extranjero saltaron de $13.046 millones, a $45.220 millones, lo que implica un incremento de 247%”.
Para Francisco Mendoza, presidente de la Asociación Venezolana de Exportadores (Avex), la sustitución no se puede hacer de un día a otro, pues los mercados no están en capacidad de atender las compras con el mismo ritmo. “También se debe tener en cuenta que este año se ha reducido el consumo en Venezuela, pero si analizamos que 2010 será un año electoral, creemos que el consumo se reactivará, lo que hará crecer las importaciones”.
Los datos del DANE indican que a partir de julio las exportaciones colombianas a Venezuela empezaron a desplomarse, al punto que en agosto cayeron 45,7% y en lo corrido de 2009 la reducción se sitúa en 9,8%. De acuerdo con cálculos de la Cámara Colombo Venezolana, al finalizar este año las ventas al vecino país se contraerán 18%.
Cúcuta busca salidas creativas
Ante la evidente disminución de compradores de Venezuela, las autoridades y los gremios de Cúcuta ejecutan acciones que les permitan mantener el dinamismo en la región. Por estos días, por ejemplo, el comercio de la capital nortesantandereana se encuentra en promociones que llegan hasta el 60%. De acuerdo con Pedro Sayago, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Cúcuta, a estas campañas coyunturales se suman otras de largo plazo. “Desde hace unos cinco años empezamos una política de fortalecimiento del aparato productivo local, y aunque sectores del comercio, como el calzado y las confecciones, han disminuido sus ventas hasta en 50%, la industria ha crecido. En las cifras de desempleo, aparecemos, después de Bucaramanga, como la segunda ciudad con menos desocupados del país”.