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Los colombianos se toman con mucha seriedad la celebración de fin de año. En estas fechas el consumo de alcohol se triplica y al mismo ritmo proliferan entre familiares y conocidos remedios para combatir los terribles síntomas de la resaca. La mayoría de estos menjurjes no tiene ninguna base científica, sin embargo la fe de los convalecientes logra que, generalmente, surtan efecto.
En internet se encuentran 1’720.000 resultados cuando se busca la palabra “resaca” y 390.000 opciones para combatir el guayabo. Algunas recetas son dirigidas para valientes, como comer ojos de oveja en vinagre; otras son ya bastante populares, como tomarse una pastilla antes de ir a la cama. Pero, definitivamente, el mejor remedio para evitar el malestar que produce la resaca es “beber con moderación y despacio”, afirmó el neurólogo Andrés Duarte.
Existen cientos de consejos para combatir el tradicional dolor de cabeza, las náuseas, el incremento de la frecuencia cardiaca y la resequedad en la boca que produce el excesivo consumo de licor, pero la mayoría son falsos. En cambio, se sabe con certeza que hay factores que empeoran la resaca, como ingerir alcohol con el estómago vacío o realizar actividades físicas, como bailar, porque facilitan la deshidratación.
“A pesar de que mucha gente cree que el alcohol es una sustancia excitadora, en realidad es un depresor del sistema nervioso”, dijo sobre este tema Antoni Gual, médico del Hospital de Barcelona (España) al periódico El Mundo.
Los síntomas del exceso de alcohol empiezan a aparecer en medio de la alegría y empeoran al ritmo de las copas. Cuando hay una mayor cantidad de licor en el cuerpo la persona empieza a balbucear, pierde la estabilidad y el equilibrio y tiene la visión borrosa. En los casos en que la concentración de alcohol supera los dos gramos por litro de sangre, se presenta una fuerte intoxicación e incluso se puede caer en un coma etílico.
El malestar del día siguiente empieza en el estómago, ya que éste sólo absorbe una pequeña cantidad del alcohol ingerido, el resto es metabolizado por el hígado a través de una enzima llamada alcohol deshidrogenasa.
En el argot popular se escucha que en medio de las copas se conoce mejor a la personas y existe toda una clasificación de bebedores. Los honestos son los conscientes de sus límites y deciden irse a dormir, y los reacios, aquellos que resuelven no abandonar la fiesta. Independientemente de con cuál de éstos se identifique, es claro que el llamado a la abstinencia en esta época del año es ilusorio, por eso se recomienda tomar con moderación y no conducir para evitar poner en peligro nuestra vida y la de los demás.