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Escándalo por fuga de Tolemaida

Maldonado, quien pagaba una condena por el fallido atentado contra el ex congresista Wilson Borja, está siendo buscado por 8.000 hombres.

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El escándalo por las irregularidades en la base militar de Tolemaida (Tolima), donde se detectó que varios oficiales condenados a altas penas de prisión gozaban a sus anchas de prebendas y licencias para desconocer el reglamento carcelario, se agravó ayer al trascender que el ex oficial César Maldonado, uno de los gestores del atentado contra el ex congresista Wilson Borja en el año 2000 y condenado a 25 años de prisión por otros delitos, desapareció de la unidad militar antes de que fuera trasladado a la cárcel de La Picota.

Como lo informó El Espectador en su edición del pasado lunes 17 de enero, por cuenta del destituido mayor Juan Carlos Rodríguez, alias Zeus, un ex oficial que resultó oficiando como jefe de seguridad del extraditado narcotraficante Diego León Montoya, la base militar de Tolemaida se había convertido en un lugar para desconocer abiertamente el régimen carcelario. Además de ingreso de prostitutas, licor a sus anchas y ruidosas fiestas, el aludido ex oficial se la pasaba en las cabañas de descanso de los militares.

Al ser conocidas estas evidencias por parte de la comandancia de las Fuerzas Militares, no sólo se ordenó una investigación interna, sino que de inmediato se concretó el traslado de Rodríguez a la penitenciaría de La Picota. Al mismo tiempo, la dirección del Inpec, a cargo del brigadier general Gustavo Ricaurte Tapias, dispuso que otros cinco militares condenados a más de 25 años de prisión fueran remitidos a centros carcelarios. Entre ellos figuraba precisamente el destituido y condenado mayor César Maldonado.

Sin embargo, al momento de presentarse el registro para cumplir la orden de remisión de los militares a diversas cárceles, el peligroso mayor César Maldonado no apareció. La noticia dio lugar a una enérgica reacción del ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, quien observó que no tiene explicación “que una persona que está detenida en una base militar como la de Tolemaida, se fugue en estas condiciones”. Y dejó entrever que el Gobierno contempla la posibilidad de replantear la política de reclusión de militares condenados en guarniciones castrenses para que en adelante sean recluidos en cárceles ordinarias.

Pero la historia de César Maldonado desborda cualquier límite en materia de impunidad. De sus andanzas en el mundo criminal se supo después del 15 de diciembre de 2000, día en que el entonces líder sindical Wilson Borja fue objeto de un atentado que casi le cuesta la vida. En uno de los celulares que dejaron abandonados los sicarios se constataron varias llamadas telefónicas al mayor César Maldonado. Por eso fue vinculado a la investigación y capturado por la Fiscalía meses después.

No obstante, una orden posterior le permitió la libertad. Entonces las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos emprendieron una campaña para denunciar el hecho, razón por la cual fue nuevamente capturado y recluido en un calabozo de la Brigada Militar Nº 13 en Bogotá. No duró mucho tiempo. En noviembre de 2004, sin saber cómo y quiénes le ayudaron, se evadió de la unidad militar. En su momento, el gobierno Uribe anunció la destitución de cuatro oficiales, pero dos de ellos fueron después ascendidos.

El mayor César Maldonado fue recapturado en julio de 2008, a pesar de que algunos integrantes de su familia habían dicho que estaba desaparecido. Por los antecedentes de su caso, pues además del atentado contra Wilson Borja estaba condenado por un homicidio y se le habían comprobado sus nexos con el máximo jefe de las autodefensas Carlos Castaño, se decidió enviarlo al centro de detención conocido como Cuatro Bolas, ubicado en la base militar de Tolemaida. Ayer se volvió a perder su rastro.

Según fuentes militares, más de 8.000 uniformados fueron desplegados en los departamentos de Cundinamarca y Tolima, con el propósito de recapturar al mayor Maldonado. Entretanto, el ex congresista Wilson Borja, víctima de las alianzas criminales del ex oficial, aseguró anoche que Maldonado “no está fugado desde ahora. Está fugado, más o menos, desde marzo o abril del año pasado”. De paso aseveró que en su momento intentaron incluirlo dentro de los beneficios de la Ley de Justicia y Paz. Al menos, Maldonado  sí hizo la solicitud.

El escándalo de su fuga de una de las unidades militares de mayor prestigio en el país, como quiera que desde allí se promovieron las más exitosas operaciones contra las Farc en los últimos años, deja muy mal parada a la institución castrense. Por la fuga de Maldonado, ayer mismo rodaron las cabezas de tres encargados de la custodia de los presos en Tolemaida. Se trata de los mayores César Augusto Ramos Boitía y Luis Carlos Burbano López, y del sargento viceprimero Luis Carlos Ramírez, adscritos a esa base ubicada en Melgar, Tolima, destituidos fulminantemente por el comandante del Ejército, general Alejandro Navas.

Entre tanto, deberá cumplirse la orden de traslado de los ex militares Francisco Escobar Calderón, Giovanny González, Jhony Carvajal y Luis Alberto Velandia, quienes purgan altas penas de prisión y ya no estarán más recluidos en la base militar de Tolemaida.

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