Publicidad

…fotografiando a las mujeres de Berlusconi

Mi nombre es Antonello Zappadu, italiano de 52 años, casado con Susan, colombiana, y padre de tres hijos. En este momento me encuentro en Colombia por razones familiares: mi esposa decidió vivir acá con mis pequeñitos y yo, por amor, me estoy adaptando.

26 de diciembre de 2009 – 04:00 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Trabajaba como director del área de fotografía de la agencia italiana E-Polis cuando fui despedido. ¿La razón? Las fotografías del primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, que tomé en su residencia privada, Villa Certosa, y en el aeropuerto de Olbia, en Cerdeña.

En dichas fotos, que ya le dieron la vuelta al mundo, se veía al primer ministro llegar en aeronaves del gobierno con amigos y “velinas” (modelos de televisión). El selecto grupo se quedaba en la lujosa residencia de verano de Berlusconi, escoltado por policías y carabineros. Eran las “fiestas privadas del presidente”.

Pensé que al tomar aquellas imágenes no tendría problema, pues en Italia existe la libertad de información. Pero sucedió todo lo contrario: me acusaron de trabajar para los servicios secretos, de ser un espía, de entrometerme en la vida privada de Silvio Berlusconi y de haber violado la intimidad del primer ministro, quien me demandó ante la Fiscalía de Roma y ante el Garante de la Intimidad.

Mi trabajo no consiste en tomar fotografías a mujeres desnudas o a jovencitas que se sientan en las piernas del dueño de casa. Lo mío es denunciar a través de documentales otras situaciones. Pero tenía que abrirles los ojos a los italianos. Quería que se dieran cuenta de cómo el primer ministro se gastaba el dinero de los impuestos.

Las fotos de Berlusconi con jovencitas en topless y en bikini, las mujeres duchándose en el parque de Villa Certosa con comportamientos lésbicos, el ex primer ministro de la República Checa, Mirek Topolanek, desnudo, fueron publicadas en todo el mundo.

Luego de la publicación que hizo el diario español El País, que sacó cinco imágenes de las “fiestas privadas del premier italiano” y mi declaración de poseer más de 5.000 fotos de dichas reuniones, más de 4.500 periódicos en todo el mundo decidieron publicarla también.

Estas fueron sin lugar a dudas “un fenómeno mediático de grandes proporciones”. Pero no en Italia. En mi país no se habló de eso, pues las fotografías fueron vetadas por todos los noticieros de las seis cadenas nacionales, de las cuales tres están bajo control del gobierno y otras tres son de Mediaset, de propiedad de la familia Berlusconi. Pero Silvio Berlusconi, el “hombre de la comunicación”, se olvidó del poder de internet. A pesar de bloquear las fotos, millones de italianos las vieron colgadas en la red.

Mi historia, mi trabajo y mi nombre comenzaron a circular por todas partes. Internet se convirtió en una máquina de guerra contra la censura de Berlusconi. Allí, todos opinaron sin ser demandados.

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido