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Freno a la publicidad de cirugías plásticas

La Asociación Británica de Cirujanos Plásticos propuso prohibir los avisos que invitan a moldear cuerpos en el quirófano.

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La Asociación Británica de Cirujanos Plásticos (BAAPS por sus siglas en inglés) acaba de agregarle un ingrediente al escándalo mundial iniciado por las prótesis mamarias de la marca francesa PIP. Su propuesta: prohibir en el Reino Unidos los avisos publicitarios sobre cirugías estéticas, anuncios que, en sus palabras, generan “expectativas irreales” sobre los resultados de los procedimientos.

Y la petición va más allá: la asociación le pidió al Gobierno que tome medidas drásticas para aumentar la regulación y supervise el sector. “Ha llegado la hora del cambio”, sentenció el presidente de BAAPS, Fazel Fatah.

¿Sería viable implementar esa misma iniciativa en Colombia? El doctor Ricardo Lancheros, miembro de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, dice que en el país urge una regulación no sólo de la publicidad, sino del ejercicio de esta actividad en general.

“Tanto en Europa como en Estados Unidos están sufriendo del mismo problema de Colombia: la invasión de otras especialidades en la nuestra: médicos generales, ginecólogos, dermatólogos, oftalmólogos, otorrinolaringólogos, que están haciendo intervenciones sin tener una educación específica, exponiendo a los pacientes a mayores complicaciones”, dice Lancheros, y agrega que ésto, inevitablente, se ve reflejado en la publicidad, que no diferencia entre los servicios que ofrecen estos dos grupos de profesionales.

Según Lancheros, “infortunadamente” el gremio de los otros especialistas está más organizado que el de los mismos cirujanos plásticos: “Tienen un músculo financiero más fuerte y también invierten más en publicidad, pero muchos de esos anuncios son engañosos: prometen intervenciones sin cicatrices, sin incapacidad, sin inflamación ni moretones, lo que está muy alejado de la realidad”. Por eso —concluye— el país debería empezar por reglamentar la exclusividad de la práctica de la cirugía plástica para los cirujanos plásticos, “así como ocurre con los anestesiólogos”.

La opinión de un consultor colombiano en turismo médico por internet, que pidió omitir su nombre, no dista mucho de la de Lancheros. Asegura que, en primer lugar, todos los centros que ofrecen estos procedimientos “deberían estar avalados por el Ministerio de la Protección Social”. Lo segundo —dice— es que las sociedades, asociaciones y gremios que reúnen las especialidades y subespecialidades relacionadas con la cirugía plástica deberían darles su aval a las empresas que ofertan estos servicios. “Y, por último, está la responsabilidad del paciente de hacer un trabajo de investigación antes de someterse”.

Matías Jaramillo, director creativo de la agencia de publicidad Sancho BBDO, afirma que el país no sólo está en deuda de regular este tipo de publicidad, sino también la que tiene como público a niños y jóvenes. “Hay un bombardeo de información que les está distorsionando la realidad”.

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