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Guía para padres en problemas

Psicólogos y psiquiatras concuerdan en que, aunque no se cura, el mejor remedio es saber diagnosticarlo a tiempo.

Redacción Vivir/ Especial El Espectador- CM&

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Si le llegan quejas permanentes de profesores y compañeros de su hijo por su comportamiento desafiante e hiperactividad y, además, comprueba estos reclamos en su propio hogar, es probable que sea un padre en problemas y necesite el apoyo de un psiquiatra infantil.

Según el psiquiatra infantil Rafael Vásquez, docente de la Universidad Nacional, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una enfermedad que afecta a 15% de los niños en la edad escolar y que puede desencadenar el Trastorno Oposicional Desafiante (TOD) en el que el menor no reconoce ninguna autoridad y se torna agresivo.

¿Cuándo el comportamiento de su hijo puede ser realmente un trastorno y cuándo es tan sólo un problema de mala crianza o una reacción del niño ante una situación que lo esté afectando? ¿Cuándo los padres deben alarmarse y aceptar que su hijo padece una enfermedad? El psiquiatra infantil Rafael Vásquez preparó una serie de consejos para orientar a los padres que se sienten preocupados ante el comportamiento de sus hijos.

¿Cuándo sí hay TDAH?

Cuando el niño padece de desatención, hiperactividad e impulsividad y este comportamiento le afecta en su rendimiento escolar y en su relación con sus compañeros. Para que un psiquiatra diagnostique la enfermedad, el menor debe presentar estas características por más de seis meses y en más de dos ámbitos (por ejemplo, tanto en la casa como en el colegio). Por eso, es recomendable que en los centros educativos los profesores den la alarma y los padres consulten a tiempo.

¿Cómo se diagnostica?

Es importante acudir a un neuropediatra para que descarte otro tipo de enfermedades. A continuación el psiquiatra realiza el diagnóstico, a través de un examen clínico y con la información que recoge del comportamiento que presenta el niño en los dos ámbitos.

¿Cuándo no es TDAH?

Los padres deben tener en cuenta que un niño puede ser hiperactivo por varias razones y no necesariamente porque padezca un trastorno. Su hijo no padece la enfermedad cuando:

1. Sólo está inquieto en su casa.

2. Solamente es hiperactivo en el colegio.

3. Es inquieto pero no tiene dificultades de convivencia y de rendimiento en el centro educativo.

4. Presenta una enfermedad pediátrica, como por ejemplo el asma, que explica su inquietud.

5. Su comportamiento se explica porque no ve ni oye correctamente, lo que le dificulta el proceso de aprendizaje.

6. Tiene otras razones para estar inquieto, como una profunda angustia o tristeza.

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Vea en el noticiero CM&, a lo largo de esta semana, un informe detallado sobre cada uno de los principales trastornos del comportamiento que afecta a los menores de edad.

¿Cuándo es nesario medicar y cuándo no?

Se sabe que el trastorno se ha complicado, cuando el niño:

1. Se muestra rebelde tanto en la casa como en el colegio.

2. Tiene un rendimiento escolar bajo por un tiempo prolongado.

3. Está ansioso continuamente.

4. Comienza a hurtar pequeños objetos.

5. Dice mentiras.

6. Es tan problemático que sus padres se sienten incapaces de manejarlo.

7. Riñe continuamente con sus compañeros, al punto de que debe ser excluido del colegio.

8. Siente que tiene demasiados problemas para responder con sus actividades académicas.

¿Sirve el tratamiento?

El 85% de los casos de niños que padecen el trastorno y que entran a un tratamiento (porque la enfermedad se diagnostica a tiempo) mejoran y salen adelante. No obstante, es necesario que los padres entiendan que, aunque el niño no se va a curar en su totalidad , sí logrará pulir su personalidad de tal manera que pueda aprender a manejar sus frustraciones y a relacionarse con los demás de forma sana.

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¿Cuánto tiempo debe usar fármacos?

Los medicamentos sólo pueden ser recetados por un psiquiatra, quien será el encargado de revisar, cada seis meses, si el niño debe continuar tomándolos o si puede suspenderlos.

¿Qué pautas prácticas de crianza se recomiendan a los papás?

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Tanto psicólogos como psiquiatras concuerdan en que el método principal para afrontar este trastorno es el cambio en los patrones de crianza. Por lo tanto, los padres, generalmente ayudados por una psicoterapeuta, deben dejar claras las reglas de la casa. Ese es el primer paso que, no obstante, no puede darse aislado, pues necesita estar acompañado de sesiones continuas de terapia con el niño y de una constante retroalimentación entre la familia, el psicólogo y el psiquiatra, de tal forma que las estrategias sean las mismas y sean persistentes.

Además, es fundamental que tanto padres como maestros entiendan que el comportamiento del niño es involuntario y, por consiguiente, sólo puede ser manejado a través de orientación profesional y con mucha paciencia y disciplina por parte de los padres.

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Recomendaciones para padres

1. Recuerde que deberá guiarlo en medio de los continuos altibajos y las críticas que le hagan.

2. Cuando consulte al psiquiatra, infórmele detalladamente sobre lo que padece el niño y asesórese sobre cómo actuar para ayudarle.

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3. No olvide que la crianza de este niño debe ser distinta a la de otros que no tienen esta dificultad.

4. Escúchelo atentamente y no lo interrumpa.

5. Recuerde que aunque el niño esté recibiendo medicamentos, la mejor forma de que éstos surtan efecto es mezclándolos con un adecuado ambiente en la casa y en el colegio.

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6. Explíquele las reglas de la casa y procure que éstas sean claras y sencillas.

7. Monitorice sus actividades todo el tiempo.

8. Si su hijo tiene dificultades para tener amigos, cuéntele de su propia experiencia y enséñele tácticas para relacionarse.

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9. Haga un inventario detallado de las habilidades del niño y de sus fortalezas.

Recomendaciones para los profesores

1. El niño no se puede quedar quieto porque padece un trastorno que se lo impide.

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2. El trabajo didáctico es repetitivo y este tipo de niños se aburre pronto cuando se trata de rutinas.

3. Siéntelo frente al escritorio del docente.

4. Tóquelo para llamar su atención y pregúntele sobre el contenido de su explicación.

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5. Organice la jornada de tal forma que el menor realice las tareas en el colegio.

6. Siempre que tenga trabajo individual, revíselo y coménteselo.

7. Si lo nota inquieto después de las 10 a.m., pídale que le haga mandados para que salga del aula y se mueva un poco.

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8. No lo siente cerca a la ventana.

9. Explíquele bien la idea de esperar su turno.

10. En cuanto comience a hacer las cosas bien, felicítelo en público.

Por Redacción Vivir/ Especial El Espectador- CM&

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