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Juliana Galindo llegó del colegio una tarde desesperada por compartir con su familia lo que había sucedido ese día en la cafetería durante la hora del almuerzo. Pero la necesidad de contar su experiencia se convirtió en una gran frustración. En su casa nadie la entendía. Juliana o Julis, como le dicen, nació con una discapacidad para hablar. Si bien en su escuela, para niños con condiciones similares, le enseñaron a comunicarse mediante lenguaje de señas, su familia no domina ese lenguaje. Pasó su infancia inadvertida, pero al convertirse en adolescente, la necesidad de comunicarse era cada vez mayor.
Ese día, uno de los compañeros de Julis había tirado al piso su bandeja con comida. Eso era lo que Julis le quería contar a su familia, pero no pudo. “No teníamos ni idea de qué nos quería decir. Nos mirábamos entre mi papá, mi mamá y yo y ninguno entendía”, dice su hermana mayor, Daniela Galindo. Julis se dio cuenta y se encerró en su cuarto a llorar, pero el episodio no quedó ahí. Días más tarde, de nuevo lloró de frustración al no ser entendida por un mesero en un restaurante. Fue en ese instante en que nació la aplicación “Hablando con Julis”, la cual les ha cambiado la vida a más de cuatro mil personas en condición de discapacidad.
Según Daniela, ese día en el restaurante su papá encontró la solución para que Julis pudiera comunicarse. “Él diseñó ‘Hablando con Julis’ en una servilleta. Todavía la tenemos. Diseñó la interfaz principal tal cual como es hoy”. La solución del padre era sencilla. Crear un programa para computador donde Julis pudiera elegir palabras, armar frases y hacerlas sonar. Es decir, para que por medio de un computador pudiera “hablar”.
Sin embargo fue Daniela, una de las finalistas en la categoría Tecnología y Conectividad de Titanes Caracol, quien asumió el desarrollo del software, cuyo único fin en ese momento era que Julis pudiera comunicarse. El programa consiste en el uso de imágenes, letras y voces que le permiten a la persona con discapacidad ser escuchada. Se trata de 44 mil imágenes con sus respectivas palabras. La voz del programa es la de Daniela, aunque Julis pronuncia una palabra. Una de las pocas que puede decir a pesar de su discapacidad: mamá.
Con el tiempo fue tan evidente el cambio en Julis y su entorno familiar, que Daniela supo que era indispensable compartir el programa con más gente. Creó una organización sin ánimo de lucro que cuenta con el apoyo de patrocinadores, donaciones empresariales y personas naturales que permiten llevar el programa a aulas, instituciones y a personas con discapacidad para que lo usen diariamente. “Estamos trabajando con personas con síndrome de Down, autismo, parálisis cerebral, déficit congénito y sordos”, asegura Galindo.
“Hablando con Julis”, además, tiene una particularidad que lo hace aún más especial. Es personalizado. Eso quiere decir que quienes lo usan pueden incluir en él las fotos y nombres de sus seres queridos, mascotas, comidas favoritas, expresiones típicas de su región y así “hablan” de manera más íntima. El programa ha tenido tanto éxito que ya lo usan también en México, Costa Rica, Perú y Venezuela.
Actualmente Daniela está en Boston, gracias a que ganó un premio que le permite ser parte de Mass Challenge, una compañía aceleradora de negocios que pretende ayudarla a convertir su creación en un producto con mayor alcance internacional. “‘Hablando con Julis’ me cambió la vida. En lo personal hoy somos una familia totalmente distinta, familia feliz y comprometida. En lo profesional me ha cambiado mucho porque estoy entregando una solución a personas con discapacidad y viendo resultados efectivos”, afirma Daniela.
A Julis también le cambió la vida. Hoy es una joven alegre, independiente, extrovertida y agradecida. Ya se atreve a salir sola a la calle, a hacer amigos, a trabajar. Daniela cuenta que descubrió una parte de su hermana que no conocía. “Es cero tímida. Lo que le faltaba era poder comunicarse. Hoy habla por medio de su computador y no le tiene miedo a nada, se siente orgullosa de poder expresarse y decir lo que quiere”.