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Historia de una taza de café orgánico

En un rincón de la Mesa de los Santos, en Santander, la hacienda El Roble produce uno de los cafés más apetecidos en países como Japón, Noruega y Canadá.

03 de mayo de 2012 – 05:40 p. m.

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De lunes a viernes Oswaldo Acevedo tiene que vérselas con números, ecuaciones, clientes preocupados por el fracaso de algún producto en el mercado, lecturas sobre economía y resultados de investigación sobre el optimismo de los colombianos. Pero cuando deja colgado su saco y corbata, el presidente de la firma Yanhaas se viste con un jean y zapatos cómodos para el campo, y viaja a la Mesa de los Santos, Santander, para ponerse al frente de una finca que produce uno de los cafés orgánicos más especiales de Colombia.

La hacienda El Roble, de 300 hectáreas, está escondida en una curva de la carretera que desemboca en el Parque Nacional del Chicamocha, Panachi. En medio de unos 50.000 árboles de 53 especies distintas crecen las plantas de café arábigo de las variedades caturra, bourbon y típico.

Si este café ha enamorado los paladares de japoneses, noruegos y canadienses, que se quedan con el 90% de la producción de la finca, es porque cada uno de los granos que se recolectan allí condensa una historia y es el extracto perfecto de un lugar en el que desde 1994 quedaron proscritos los agroquímicos y fueron reemplazados por técnicas de cultivo 100% orgánicas.

“La empresa la empezó don Telmo Jacinto Díaz Serrano, en Zapatoca, en 1872”, cuenta su bisnieto. Era la época del comercio de quina, pieles, tabaco y café de Colombia a Europa, y de productos terminados de allá para acá.

El negocio de Don Telmo lo heredó su yerno, el general Leonidas Acevedo, que combatió en batallas anteriores a la Guerra de los Mil Días. Luego se hizo cargo Julio Martín Acevedo, y hacia 1994 la responsabilidad de la finca familiar quedó en manos de Oswaldo Acevedo, quien años atrás había fundado la firma de investigaciones de mercado.

Tras visitar algunas ferias internacionales de café, Oswaldo olió una nueva oportunidad para la finca El Roble: el café orgánico. Fue una de las primeras fincas cafeteras de Colombia en apostar por una agricultura más responsable con el medio ambiente.

“Aquí, en la Mesa de los Santos, se conjugan todas las características para hacer un café especial”, explica Oswaldo, “están la industria avícola, que produce insumo orgánico que sirve de abono; el clima y la calidad de la tierra”.

Por ahora se queja sólo de una cosa: “En Colombia no existe un consumidor educado que demande un café fino. Los volúmenes de venta son bajos”.

Mónica Fuentes, la agrónoma que administra la finca, cuenta que cuando en las catas de café que preparan para los visitantes les piden que valoren un grano fino y uno de muy baja calidad, de los que se compran en el mercado, muchos le dan un puntaje mayor al segundo.

Desde este viernes y hasta el domingo 6 de mayo, Oswaldo Acevedo será uno de los caficultores que recibirán con una humeante taza de buen café a quien se anime a visitar la feria organizada por Carulla en el Claustro Santa Bárbara, ubicado en Usaquén (Bogotá).

 

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