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La estatura se ha convertido en uno de los factores que más relevancia tienen a la hora de buscar pareja. Aunque muchos digan que un par de tacones o unos tenis bastan para contrarrestar esta diferencia, lo cierto es que ser demasiado alto o demasiado bajito es un serio problema para la vida sentimental.
Así lo reconoció el turco Sultan Kosen, de 27 años, quien ingresó esta semana al libro de los Guinness Récords por ser el hombre más alto del mundo. Kosen mide 2,47 metros de altura, sus manos alcanzan los 27,5 centímetros y sus pies los 36,5 centímetros. Aunque su gigantismo le ha traído fama, a lo largo de su vida ha tenido que experimentar grandes dificultades. Por ejemplo, vestirse es una tragedia, pues debe mandar a confeccionar la ropa y los materiales y los cortes nunca están a la moda. Lo mismo le sucede con los zapatos.
Sin embargo, Kosen siempre ha intentado asumir esta situación con buen humor. “Lo bueno de ser tan alto es que puedo ver a la gente desde muy lejos, también cambiar fácilmente las bombillas del techo o las paredes y descolgar las cortinas”, bromeó en la presentación del libro en Londres. Pero sus grandes frustraciones no son fruto de los problemas cotidianos que debe enfrentar diariamente, como entrar en un automóvil o salir de compras. Su mayor desilusión es no haber podido, hasta ahora, conquistar a una mujer.
“La mayoría de las mujeres, cuenta Kosen, se asustan al verme y por eso nunca he podido estar con una chica. Ahora que soy famoso espero que pueda tener la oportunidad de conocer muchas. Me gustaría poder casarme y formar una familia”. Ante estas conmovedoras declaraciones comenzaron a circular desde este jueves en internet algunos blogs de personas de diferentes lugares del mundo, quienes han iniciado una campaña para encontrarle una novia.
Amor de gigantes
Kosen no ha sido el único con esta dificultad. Otros hombres y mujeres que también han obtenido el título de ser las personas más altas del planeta, confesaron su desconsuelo por no haber podido disfrutar nunca de una relación sentimental.
Uno de estos casos es el de Yao Defen. A sus 36 años de edad, con 180 kilos de peso y 2,36 metros de estatura, esta mujer nacida en la provincia de Anhui (China) no ha logrado encontrar a un hombre que quiera casarse con ella, ni siquiera que se atreva a darle un beso. Su desesperación por ser querida y deseada la ha llevado al punto de anunciar públicamente que está dispuesta a entablar una relación con cualquier persona y a lanzar un conmovedor llamado: “Ni la estatura ni el físico son tan importantes, lo valioso es encontrar el amor sin condiciones”.
Defen era una niña normal hasta que cumplió los ocho años de edad, cuando comenzó a crecer rápidamente. Antes de los diez ya había sobrepasado a sus padres, quienes preocupados consultaron a varios médicos hasta que finalmente se descubrió que tenía un tumor cerebral que producía una sustancia que estimula la producción de hormonas del crecimiento. Pero no todas las historias han tenido un final triste.
Bao Xishun, otro de los hombres más altos del mundo (mide 2,36 metros de alto), logró, finalmente, a sus 56 años de edad, robarle el corazón a la coreana de 28 años Kia Zhujian, con quien contrajo matrimonio en 2007. ¿Cuál fue su secreto? Xishun confesó que su estatura fue su karma, sin embargo, advirtió, que “en el amor nada está escrito y hasta lo imposible puede hacerse realidad. Como me sucedió a mí”.