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El suceso se dio al recurrir a una dieta extrema como medida desesperada para bajar de peso, un incidente que ha decidido exponer en su libro Not that kind og girl.
Dunham manifestó a la revista People: «Me obligué a reajustar mi cuerpo, pero ni siquiera pude lograrlo. Acabé hospitalizada por beber demasiado té laxante y no cuidarme. Tenía unos dolores de estómago horribles. Una vez en el hospital, descubrieron que era porque había estado bebiendo demasiado té laxante y café, fumando cigarrillos y comiendo comida rara a deshoras. Estaba hecha un desastre”.
Su singular rutina alimenticia termino convirtiéndose en una obsesión que no era capaz de admitir públicamente.
“Me resultaba muy complicado hablar de mi rutina de comidas en público. Gran parte de mi vida y de mi trabajo se ha basado en no sucumbir a esas presiones, así que era un poco doloroso admitir: Hubo una etapa en que esos estereotipos dominaban cada aspecto de mi vida», confiesa la actriz.
A pesar de sus desórdenes alimenticios, Dunham se encuentra satisfecha con su apariencia actualmente y no teme admitir los problemas que tuvo.
“Me siento genial con mi talla. Sé cómo es cuando la gente hace ‘mmm’, ¡porque yo también lo hago! Solía sucederme que cuando estaba en una habitación con mujeres delgadas pensaba ‘¿qué hay de malo en mí?’ Ahora simplemente me siento especial”.