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Niega que haya aspirado a ser incluido en el trío de aspirantes y revela su verdadera ilusión. Hace balance de los procesos que deja pendientes: DAS, AIS y yidispolítica. Y cuenta que pronto formulará una imputación por la contratación en Bogotá.
Cecilia Orozco Tascón.- La decisión del presidente Santos de cambiar la terna para Fiscal General ¿Le pareció apropiada?
Fiscal Guillermo Mendoza Diago.- En mi opinión, el cambio de terna soluciona el problema. Otra cosa es que se genere controversia por la hipótesis según la cual la conformación de la terna anterior se hizo mediante un acto administrativo que creaba derechos individuales. Ese punto se resolverá, si viene al caso. Pero esta era la mejor forma de desempantanar el proceso de elección de Fiscal.
C.O.T.- Usted ha dicho que no aspiraba pero le pregunto: ¿Se siente desilusionado porque su nombre no fue incluido en el grupo de postulados a ser Fiscal en propiedad?
G.M.D.- Nadie me cree que no he aspirado a ser Fiscal General. Hace rato que tengo organizados mis proyectos personales y siento que ya cumplí un ciclo. Colaboré con la justicia como encargado de esta institución porque me correspondió hacerlo pero no era el puesto por el cual estuviera suspirando y nunca me tracé esa meta.
C.O.T.- ¿Por qué no? Uno diría que en una carrera como la suya, en la que subió todos los peldaños importantes de la Fiscalía, era legítima esa ambición.
G.M.D.- Porque mis aspiraciones tenían otra connotación jurídica.
C.O.T.- ¿Cuál era entonces su aspiración?
G.M.D.- La de ser magistrado de un alto tribunal. Sin embargo, primero tengo la apremiante necesidad de organizarme sobre la base de la jubilación porque tengo que resolver aquello de lo que dependerá el resto de mi vida en materia económica. Más adelante, si hay posibilidades, pensaría si voy a aspirar o no a otro cargo.
C.O.T.- ¿A cuál magistratura le habría gustado acceder?
G.M.D.- Me hubiera encantado pertenecer a la Sala Penal de la Corte Suprema.
C.O.T.- Todavía puede intentarlo. En este momento hay una vacante en esa Sala y el año entrante habrá más. Supongo que podría aspirar con buenas posibilidades.
G.M.D.- No solo es cuestión de aspirar. Los merecimientos no aparecen simplemente porque uno lo desee. Depende de muchos factores, entre ellos, el principal es el bagaje jurídico con que uno cuente para ocupar con dignidad un cargo tan exigente.
C.O.T.- Con la experiencia que tiene como Fiscal General ¿Opina que es necesario que quien dirija la entidad sea penalista, teniendo en cuenta el sistema que rige hoy?
G.M.D.- No creo que sea indispensable ser doctorado en el área. Pero el Fiscal sí debe tener conocimientos del tema porque bajo el sistema actual y con base en las normas constitucionales que rigen la entidad, él tiene que atender personalmente los juicios orales e ir a la Corte Suprema cuando va a acusar a los funcionarios que tienen fuero. Y en esas audiencias se presentan debates realmente complicados. Pero todo se aprende. Un profesional que tenga experiencia y bases jurídicas sólidas como las que poseen los miembros de la terna, puede desempeñarse perfectamente como Fiscal.
C.O.T.- Para enfrentarse a la Sala Penal de la Corte, en donde uno supone que están los mejores juristas del área, se requiere más que un aprendizaje rápido ¿No sería mejor modificar la obligación de que el Fiscal sea el responsable personal de unos procesos?
G.M.D.- Estoy de acuerdo. La Constitución debería ser reformada en ese aspecto. Lo ideal sería que él pudiera ceder esos procedimientos judiciales a los fiscales delegados ante la Corte Suprema de Justicia.
C.O.T.- ¿Qué le quita más tiempo al Fiscal: preparar los procesos que tiene pendientes, la gerencia de la entidad o el seguimiento de los centenares de casos que manejan sus fiscales?
G.M.D.- El área administrativa y todas sus líneas de trabajo son los que demandan más tiempo y esfuerzo. La supervisión de cada una de las unidades de fiscales para asegurar que los procesos pendientes se muevan y se orienten adecuadamente, es lo que sigue. Y para los procesos que lleva personalmente el Fiscal General, es necesario sacrificar las horas y los días de descanso.
C.O.T.- ¿Cree que se necesitaría una especie de codirector de la Fiscalía o gerente general que se ocupe de la parte administrativa?
G.M.D.- Efectivamente se necesita un gran gerente y como lo he dicho en otras ocasiones, pienso que antes que erudición, se requiere imaginación para poder programar las acciones día por día.
C.O.T.- ¿Cuáles casos importantes que hoy no puede delegar el Fiscal General, le quedarán a su sucesor si éste es elegido tan rápidamente como se espera?
G.M.D.- Los más importantes son: 1. Las indagaciones contra los ex directores del DAS por los seguimientos ilegales. 2. La investigaciones contra los ex ministros por el caso de Agro Ingreso Seguro y 3.- Las que se adelantan contra los funcionarios por el llamado caso de la yidispolítica. El primero está casi listo para llevar ante los jueces de control de garantías. El segundo requiere más investigación; y el tercero está a las puertas de cierre y calificación del sumario en la Vicefiscalía.
C.O.T.- Al próximo Fiscal le tocara decidir sobre casi todos esos procesos. Esto no es un balance bueno para usted porque es el responsable directo de que tales casos avancen y concluyan.
G.M.D.- Los procesos a los que usted se refiere han avanzado rápidamente en cuanto corresponde a la Fiscalía, de tal manera que en uno de ellos ya hay una acusación en la Corte. Y en otros se está realizando una actividad probatoria intensa que, en su momento, arrojará los resultados del caso. Los términos procesales no van sincronizados con el período del Fiscal General. Ahora no vamos a precipitarnos a concurrir ante los jueces con evidencias insuficientes que a la postre nos conduzcan al fracaso.
C.O.T.- Si, por ejemplo, usted solicitara hoy una audiencia para formular una imputación ¿La fecha en que se haga será muy lejana?
G.M.D.- Es imposible calcular la fecha por la cercanía de la vacancia judicial.
C.O.T.- En conclusión, sus casos quedarán abiertos y tendrán que ser resueltos por el próximo Fiscal…
G.M.D.- Le quedarán impulsados y listos para que evalúe si debe continuar investigando o si puede ir a imputación. Si yo solicitara hoy audiencia para imputar, es posible que durante la espera elijan al nuevo Fiscal. Si es así, él encontrará una actuación en curso de la cual poco sabría, por lo que la prudencia indicaría que lo mejor sería esperar un poco, eso sí, sin paralizar la dinámica investigativa.
C.O.T.- ¿Cuánta presión tiene que soportar el Fiscal de todos los poderes, sobre todo cuando están involucrados personajes con influencia social y peso económico o político?
G.M.D.- Ese tema hay que examinarlo desde una doble perspectiva: las presiones que puedan derivarse de la opinión pública por resultados inmediatos y las que provienen de los interesados. Las primeras, tienen que aceptarse porque la sociedad tiene derecho a ser informada. Las segundas, suelen presentarse de manera sutil pero, en todo caso, son rechazadas con respeto en la medida en que no sean una propuesta ilícita, cosa que no me ha ocurrido nunca porque tendría que haber denunciado el hecho.
C.O.T.- ¿Por qué la gente tendría que creer que esas presiones no terminan influyendo en las decisiones? Hay personas muy influyentes y el poder intimida.
G.M.D.-. Sí ocurre que hay intimidaciones, aunque personalmente no las haya experimentado. Ha habido amenazas serias contra los fiscales; hay corrupción y tráfico de influencias, todo lo cual está siendo investigado en 180 procesos en la Fiscalía, a cargo de un grupo especial. En todo caso, en cada proceso hay intervención de los apoderados, del Ministerio Público y de las víctimas. Además está el control social de los medios de comunicación. Todos ejercen vigilancia.
C.O.T.- Usted fue muy criticado por el retiro – por decisión suya – de fiscales que tenían a su cargo casos difíciles y que habían tomado decisiones valientes ¿A qué se debieron esos retiros?
G.M.D.- Al deseo de acertar y ser eficientes. He usado el procedimiento de ensayo – error, por ejemplo, en la Unidad Delegada ante la Corte Suprema, para sacarla de un atraso de unos 1.500 procesos pendientes. Eso no tenía precedentes. He sido criticado por algunos retiros pero me gustaría que usted notara que en ningún caso reemplacé las vacantes por un político, por un recomendado de un político o por alguien de afuera. Siempre sustituí a esos funcionarios por otros de la rama judicial y éstos llegaron tomando decisiones.
C.O.T.- Ahora la Fiscalía se ocupa del supuesto ‘cartel de la contratación’ de Bogotá ¿Será difícil de establecer judicialmente por tener mucho enredo?
G.M.D.- En efecto, hay mucho enredo por la complejidad de los hechos y la cantidad de personas involucradas, pero eso no impide la celeridad y determinación de responsabilidades, al punto de que estamos próximos a una formulación de imputación.
C.O.T.- ¿Cuándo se abrió, en la Fiscalía, la investigación por el supuesto carrusel?
G.M.D.- Hace cerca de cuatro meses y ya se ha llamado a rendir interrogatorio a altos funcionarios de la administración incluyendo al propio Alcalde, no porque él aparezca como señalado sino porque fue quien delegó toda la contratación en el IDU.
C.O.T.- han aparecido varias grabaciones de conversaciones ¿Esas grabaciones son ilegales?
G.M.D.- Es muy difícil evaluarlo anticipadamente. Si se logra establecer la autenticidad de la grabación, o sea que las personas que se dice que hablan en la conversación grabada, son efectivamente las que se supone que son, viene una segunda valoración que tiene que ver con la legalidad de la prueba. En principio, se puede afirmar que si se habla de un delito en una grabación considerada como auténtica, será tenida en cuenta como prueba.
C.O.T.- ¿Por qué las investigaciones privadas (prensa o comisiones como la de Petro), van mucho más rápido que la justicia?
G.M.D.- Porque la investigación privada es de naturaleza periodística o histórica, en que basta un rumor fundado o datos indirectos para sustentarla, a diferencia de los procesos en donde debemos recoger y valorar pruebas, según reglas rigurosas de debido proceso y derecho de defensa.
C.O.T.- ¿Petro y sus dos colegas le entregaron a la Fiscalía el documento en que basan sus denuncias contra el alcalde Moreno y su hermano Iván?
G.M.D.- El ex senador Gustavo Petro será testigo y, en ese momento, incorporaremos toda la información que nos entregue para después poderla verificar.
C.O.T.- ¿Significa que la Fiscalía todavía no tiene oficialmente la investigación que los tres políticos del Polo hicieron?
G.M.D.- No, porque tenemos que partir de la entrevista al ex senador Petro para que después sea un eventual testigo, si se llegara a un juicio oral.
De la calle a la cima judicial
Como el joven alumno de segundo año de Derecho, Guillermo Mendoza Diago, no tenía dinero para culminar los estudios que cursaba en la Universidad de Cartagena, consiguió trabajo como “citador grado 4” en un juzgado penal, en 1969. Su sueldo era una fortuna para él, $1.200, y no por la cantidad sino porque esa suma era suficiente para solventar sus necesidades. Resultó tan eficaz que pronto logró un ascenso que le implicaba dejar la calle y permanecer en la oficina: escribiente. Le correspondió un pequeño escritorio con una máquina de teclas rebeldes, que se quedaban trabadas en la base. Se inventó, entonces, un sistema de cauchos con el que las halaba para despegarlas. Fue la única forma que encontró para poder terminar los documentos que debía redactarle al juez. Más adelante, con el grado, llegó a ser el titular de ese despacho y de otros, en varios lugares del país. Cartagena lo vio subir al puesto de magistrado del tribunal, cuando fue seleccionado mediante concurso. Bogotá lo conoció en la Fiscalía, pero, al principio, en cargos corrientes. De nuevo logró ascender por méritos hasta que ocupó la sillas de fiscal delegado ante la Corte y de Vicefiscal, antes de terminar su exitosa carrera como Fiscal General (e).
“Una defensa mediática no influye en el proceso judicial”
Cecilia Orozco.- ¿Es cierto que hubo un operativo de desaparición de documentos en el DAS para impedir que se supiera la gravedad de las ‘chuzadas’?
Fiscal Guillermo Mendoza.- Eso no ha sido establecido. Se espera encontrar más evidencias electrónicas, físicas o documentales. Hasta el momento, hemos hallado muy poco en ese sentido. Sin embargo, si fuera cierto, no ha sido obstáculo que impida que las investigaciones avancen.
C.O.- La defensa de muchos de los involucrados ha sido que quienes entregan información a la justicia mienten para conseguir beneficios ¿Qué tan ingenua es la Fiscalía?
G.M.- Todo se recibe con beneficio de inventario. Lo que afirme un testigo es verificado periféricamente, en cuanto a lugar, tiempo y modo. Nada se acepta así no más.
C.O.- O sea, los que se defienden en los medios como víctimas de las mentiras ¿No logran detener el proceso en su contra?
G.M.- Los procesos judiciales no se ganan ni se pierden en la prensa. Una defensa mediática no influye en el proceso judicial. Se equivocan quienes creen que los medios les imponen sus criterios a los fiscales y jueces, por encima de las pruebas que obren en los procesos.