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La primera tiene que ver con la investigación en salud. El próximo presidente de los Estados Unidos ha anunciado que a partir del 20 de enero, cuando tomará posesión, incrementará los fondos para los Institutos Nacionales de Salud (NIH), que no solamente promueven sino que realizan investigación en salud y generan políticas sanitarias oportunas y permanentes. Obama hace énfasis en la necesidad de fortalecer la investigación médica que revierta en beneficios para la salud pública, y no duda en levantar el veto a la investigación en células madre.
La segunda propuesta se refiere a un tema ambiental: el cambio climático. Lo interesante es que ha ingresado a las filas del nuevo gobierno el premio Nóbel mexicano Mario Molina (Química, 1995), quien participará en el grupo que tiene la misión de desarrollar una estrategia efectiva para combatir el cambio climático. Molina, merecedor del Nobel por sus investigaciones sobre la incidencia de los gases de efecto invernadero en la destrucción de la capa de ozono, tendrá su asiento en la nueva Oficina de Política de Ciencia y Tecnología.
El nombramiento de Molina le asigna una fuerte responsabilidad en la promoción de un nuevo acuerdo ambiental a nivel global, a menos de cuatro años de que expire el Protocolo de Kyoto. Pero también es un buen augurio para las relaciones científicas y tecnológicas entre los Estados Unidos y los países en desarrollo.
La tercera propuesta tiene que ver con renovar la educación y dar un fuerte impulso a la formación científica desde el preescolar hasta los últimos años de secundaria, mediante la contratación de las mentes más brillantes que actúen como docentes de matemáticas y ciencias. No sobra recordar que en un guiño que le hizo a la ciencia el año pasado, apoyó un proyecto de ley para promover la formación científica en mujeres y minorías étnicas y sociales.
Mientras tanto, en Colombia se hornea una nueva ley; en Argentina, otro proyecto de ley incentiva la participación de la empresa privada en actividades de investigación; y República Dominicana presenta su Plan Estratégico de CTI, con una inversión de US$1.450 millones para los próximos diez años. Definitivamente la ciencia se mueve en el hemisferio.
*Periodista científica