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La historia de la «madre coraje»

Susana Trimarco persiguió a los delincuentes que raptaron a su hija, hasta encontrarlos. La justicia argentina por fin comienza a darle la razón.

27 de diciembre de 2013 – 04:07 p. m.
Susana Trimarco, conocida en Argentina como la “madre coraje”. / AFP
Susana Trimarco, conocida en Argentina como la “madre coraje”. / AFP
Foto: AFP - DANIEL GARCIA

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Su peligrosa aventura duró diez años, hasta que logró sentar en el banquillo de los acusados al presunto proxeneta de Marita y 12 supuestos colaboradores. Hace un año, un tribunal de la provincia argentina de Tucumán los absolvió y ella prometió no derramar una lágrima. Un año después, la Suprema Corte tucumana ha revisado el fallo y ha condenado a 10 de los 13 acusados. La madre coraje argentina ha ganado la batalla, pero sólo a medias. Marita sigue desaparecida.

“El fallo de 2012 fue vergonzoso porque había pruebas para las condenas, había víctimas de trata que tuvieron la valentía de decir dónde habían visto a mi hija”, dice Susana Trimarco. “Al intervenir la Suprema Corte, se ha dado un paso importante en la causa. Ahora espero que estos delincuentes sean detenidos, porque puede ser que se fuguen”, añade.

El máximo tribunal tucumano ha ordenado que sean tres jueces los que establezcan las penas. Los abogados de Trimarco pidieron entre 20 y 25 años de prisión. Trimarco lo justifica así: “Ellos son cómplices de trata. Secuestran mujeres, las separan de sus familias, las venden y las explotan. Yo tengo mi esperanza de que digan algo sobre mi hija”.

Fue en 2007 cuando obtuvo pistas que apuntaban a España. Llamó a la puerta de la embajada española en Buenos Aires y consiguió que el entonces presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, la invitara a Madrid. Pero ni rastro. Nadie le dio una pista sobre el paradero de su hija.

Trimarco no ha cejado en su lucha. “Busco a mi hija y sigo rescatando chicas” de las redes de trata”, cuenta. Esta mujer ha creado una fundación para ayudar a las víctimas de la esclavitud sexual y llamar la atención sobre la pasividad de los tribunales.

El fallo del alto tribunal de Tucumán no ha contentado del todo a Trimarco. Primero, porque su hija sigue desaparecida, pero también porque dos de los acusados han vuelto a ser absueltos: la exesposa y el excuñado de Rubén Ale, alias La Chancha, líder de la barra brava del club San Martín, a quien ella acusa de ser el máximo responsable del secuestro de su hija. Ale ni siquiera fue llamado a sentarse en el banquillo en el juicio de 2012. No obstante, Trimarco celebra que a partir de su investigación se abriera otra causa por lavado de dinero por la que este martes fueron detenidos Ale, su exesposa y otras tres personas.

La lucha de Trimarco ha marcado un antes y un después para la concienciación de Argentina sobre el drama de la trata.

La vida de la argentina Susana Trimarco dio un giro trágico en 2002: una red de trata secuestró a su hija, Marita Verón, entonces de 23 años, para esclavizarla y prostituirla. Impotente ante un sistema judicial y policial que no investigaba el caso, Trimarco, con 47 años y una valentía fuera de toda duda, salió a la calle y se disfrazó de prostituta para poder colarse en los burdeles y buscar pistas sobre el paradero de su hija.

 

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