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Las recientes declaraciones de Gustavo Petro sobre no celebrar en Bogotá espectáculos en torno a la muerte y destinar la Plaza de Santa María para cultura no violenta, abrieron de nuevo el debate que se genera cada año sobre las corridas de toros.
Pero a diferencia de los años anteriores, este nuevo Gobierno inicia con un compromiso animalista de siete puntos, uno de ellos referido al tema en cuestión, y una sentencia de la Corte Constitucional que por primera vez se refiere a los animales como “seres sintientes” y regula el espectáculo taurino para desestimularlo y proteger a los animales de maltrato y sufrimiento innecesarios. Las sociedades también evolucionan moralmente.
Frente al pronunciamiento de la Corte (Sentencia C-666 de 2010), al cual se refieren los compromisos de Petro en este tema, el Alcalde sí podría actuar: 1. No financiar las corridas de toros con dineros públicos (tradicionalmente la ETB, la Lotería de Bogotá y el IDRD (Instituto de Recreación y Deporte) han soportado esta barbarie en Bogotá). 2. No permitir el ingreso de menores de edad al espectáculo para no fomentarlo en las nuevas generaciones. Y 3. Asumir el debate sobre las corridas incruentas, es decir, en las que no se hace uso de instrumentos de tortura ni se mata al toro, son tres de los puntos que bien podría entrar a regular con acompañamiento del Concejo de Bogotá.
Pero además, revisar el contrato de arrendamiento de la Plaza, suscrito por la Corporación Taurina y el IDRD, vigente hasta marzo de 2015, para suspenderlo, por ser de su competencia. Si los taurinos quieren fiesta que sea con su dinero, sus recursos y sin afectar a los niños y niñas en su desarrollo emocional!
Que se vulnere el derecho a la libertad de optar, es un argumento que se cae de su peso cuando la decisión de ser cómplice, conlleva el sufrimiento y la muerte de otro ser. Que se deje de percibir ingresos para pobres es el segundo argumento de los taurinos que debería cuestionarse frente al hallazgo fiscal de que la Corporación Taurina no pagó impuestos entre 2001 y 2009, causando un detrimento patrimonial de más de $5.200 millones (valga anotar que aunque el Concejo de Estado decidió que no debía pagar por tratarse de una disposición del IDRD, si debió empezar a hacerlo desde septiembre de 2009 y en abril de 2011 aún no se había notificado).
Petro propuso iniciar una negociación con la Corporación Taurina de Bogotá para modificar las circunstancias que hacen de las corridas de toros un espectáculo alrededor de la muerte. Como Concejal propongo, además, canalizar la capacidad empresarial de esta Corporación en el desarrollo de nuevos espectáculos de gran formato que giren en torno al verdadero arte y las nuevas ciudadanías. Claro, hablemos!, pero no de la muerte, sino de la vida.
* Concejal ambientalista, miembro de la Bancada Progresista y líder del colectivo agendabogota @robertosaenz