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Desde 1981, el sistema educativo chileno ha puesto énfasis en las universidades privadas que, aunque sin ánimo de lucro —como las colombianas—, según Zolezzi logran obtener ganancias de sus excedentes. Las matrículas universitarias tienen precios muy altos y los créditos endeudan por varios años a los estudiantes.
En la actualidad, Chile invierte el 0,3% del PIB en educación. “Piñera dice que ahora sí reformará —afirma Zolezzi—. Y en mayo de 2011 no había pasado nada. En julio apareció un documento que realizaba ajustes. Y los rectores dijeron que no a esa reforma. Se sumaron los estudiantes y comenzó el anhelo de reformar”.
El “anhelo de reformar” había iniciado un poco antes, el 12 de mayo de 2011, cuando más de 20.000 estudiantes recorrieron las calles de Santiago. El número de marchantes aumentó a 200.000, luego a 400.000. “El Gobierno —dice Zolezzi— no tenía ni plata ni objetivos. Sólo expectativas”.
¿Qué pide la comunidad educativa chilena? “No hay una comprensión clara de lo que quieren —asegura el rector— . No quieren, eso sí, un modelo de mercado, de lucro. Les gustaría que la educación fuera gratuita”.
Sin embargo, pese a la Marcha de los Paraguas, varios flashmob, cacerolazos y movilizaciones semanales, los intentos de diálogo se quebraron pronto. Y el movimiento estudiantil, dice Zolezzi, cometió algunos errores. “Los dirigentes decían que no importaba perder el año, porque el próximo la educación sería gratis. Y la probabilidad de que eso suceda es poca. Le van a pasar la cuenta a la dirigencia”.