Publicidad

Los maestros de la luz, Premio Nobel de Física

Las cámaras digitales y los millones de kilómetros de fibra óptica que hoy interconectan el mundo existen gracias a las ideas de Charles Kuen Kao, Willard Boyle y George Smith.

06 de octubre de 2009 – 05:13 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Si hoy nos enteramos de los ganadores de un Premio Nobel casi al instante en que sus nombres son anunciados en Estocolmo, y además los vemos sonrientes en fotografías a todo color, eso se debe en gran parte a los galardonados de este año en la categoría de Física: el chino Charles Kuen Kao, el canadiense Willard Sterling Boyle y el estadounidense George Elwood Smith.

La Real Academia Sueca de las Ciencias reconoció a Kuen Kao por sus logros sobre la transmisión de la luz en fibras para la comunicación óptica, y a Boyle y Smith, por inventar un circuito semiconductor de imágenes, el sensor CCD que hizo posible la fotografía digital.

Un mundo de fibras

Hace más de cuarenta años, Charles Kuen Kao, quien para entonces trabajaba como ingeniero electrónico de la Standard Telecommunication Laboratories, comprendió que el futuro de las telecomunicaciones dependía de un canal veloz y potente. Los satélites y las ondas de radio dominaban entonces la trasmisión de datos, pero Kuen, en compañía de su colega George A. Hockham, apostó por utilizar la fibra óptica.

El problema era que nadie había logrado utilizar la fibra óptica para trasmitir datos más allá de un metro. El 99% de los datos se perdían en el proceso. Kuen descubrió que si se purificaba el proceso de elaboración de la fibra óptica, ésta no sólo se hacía más resistente sino mucho más eficiente.

Para 1971, científicos de la empresa Corning Glass Works en Estados Unidos, guiados por los descubrimientos de Kuen, fabricaron un kilómetro de fibra óptica. El mundo comenzaba su transformación. En 1988 se extendió, entre Europa y Estados Unidos un cable submarino de 6.000 kilómetros. Hoy, las fibras ópticas envuelven el mundo, nos mantienen conectados. Se calcula que con ellas se podrían dar 25.000 vueltas a la Tierra.

Todos a tomar fotos

Los nombres de Willard Sterling Boyle y George Elwood Smith quedarán grabados en la historia de la fotografía al lado de Louis Daguerre, el francés que en 1839 atrapó la luz de una imagen en una capa sensible de nitrato de plata, la primera película fotográfica. Ambos, sin sospecharlo, inventaron un dispositivo que alteraría la historia de millones de personas al permitirles guardar un recuerdo electrónico de sus vidas.

A finales de los años 60, Boyle y Smith encontraron en los famosos Laboratorios Bell el lugar ideal para que germinaran sus ideas. Entre las decenas de proyectos novedosos en los que participaron, Boyle se jubiló con 30 patentes en su cuenta, se destacaría un dispositivo de silicona con millones de celdas fotosensibles, el CCD. Una especie de ojo electrónico.

“Su objetivo con el CCD era crear una mejor memoria electrónica. Como dispositivo de memoria ha sido olvidado. Sin embargo, su invento se convirtió en parte indispensable de las modernas tecnologías de imagen. El CCD es otra de las historias de éxito en la era electrónica”, apuntaron los representantes del Comité Nobel. Once años después del genial invento de Boyle y su colega, en 1981, la primera cámara digital salió al mercado.

El fotógrafo húngaro Lázlò Moholy-Nagy dijo alguna vez que “los analfabetos del futuro no serán los que no sepan escribir sino los que no sepan fotografiar”. Willard Boyle y George Smith nos hicieron más fácil a todos esa tarea.

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido