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Expertos de la U. de Oklahoma, Estados Unidos, lograron hacer realidad lo que parecía naturalmente imposible: mezclar el agua y el aceite. Este sorprendente avance es producto del descubrimiento de un catalizador llamado nanohídrido.
El novedoso adelanto ayudaría a acelerar las reacciones de la mezcla de agua y aceite para refinar los biocombustibles. El equipo de investigadores que participó en el proyecto explicó que el nanohídrido es capaz no sólo de estabilizar la mezcla, localizándose en el punto de contacto entre los dos materiales, sino también es idóneo para catalizar las reacciones y optimizar el proceso a través del cual los biocombustibles son refinados.
“Este descubrimiento elimina bastantes pasos del proceso de mejoramiento de los biocombustibles, lo que los hará en un futuro próximo más económicos y efectivos”, afirmó el profesor Steven Crossley, líder del estudio.
La diferencia entre los combustibles comunes y los biocombustibles es que los primeros están compuestos sólo por elementos hidrofóbicos, es decir que no son compatibles con el agua. Mientras que los biocombustibles contienen compuestos oxigenados como los aldehídos, alcoholes y ácidos, los cuales les permiten ser solubles en agua, indicó Daniel Resasco, ingeniero de materiales químicos y biológicos de la U. de Oklahoma.