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Mujeres con corazón

El cigarrillo, el estrés, la mala nutrición, la falta de ejercicio y el cambio dramático en el estilo de vida han disparado los índices de infartos, hipertensión y derrames cerebrales en el género femenino.

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Hasta mediados del siglo XX se creyó que las enfermedades del corazón y del sistema cardiovascular solamente afectaban a los hombres. Pero a partir de 1979 las cifras comenzaron a mostrar un cambio significativo en esta tendencia: cada vez más mujeres estaban muriendo por infartos o derrames cerebrales. Una situación que encendió las alarmas entre la comunidad médica mundial y suscitó la elaboración de varios estudios que explicaran lo que estaba sucediendo.

El cardiólogo Enrique Melgarejo, uno de los invitados al XXIII Congreso Colombiano de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, que se celebra en Cartagena, asegura que las mujeres se volvieron más propensas a sufrir del corazón debido al cambio drástico en su estilo de vida después de las dos guerras mundiales, cuando tuvieron que asumir las riendas del hogar debido a la muerte de sus maridos, padres y hermanos. A esto se sumó la liberación femenina, que llevó a que las mujeres ya no estuvieran dedicadas exclusivamente al hogar, sino que tuvieran que combinar estas responsabilidades con el trabajo, la crianza de los hijos, el cuidado de la relación de pareja y su constante formación académica.

“Esto ha traído consigo no sólo un aumento en sus niveles de estrés, sino que les dificulta poder sacar el tiempo para ejercitarse y alimentarse de manera saludable”, agrega la doctora Claudia Anchique, vocera de la campaña Actúa con Corazón, una iniciativa que acaba de lanzar la Sociedad Colombiana de Cardiología con el objetivo de concientizar a las mujeres de la importancia de cuidar la salud de su sistema cardiovascular. La idea nació después de una encuesta que realizó la Sociedad entre las mujeres colombianas y en la cual se evidenció que la mayoría creían que la principal causa de muerte eran el cáncer de seno y el cáncer de cuello uterino. Razón por la cual sus principales preocupaciones consistían en realizarse el autoexamen, la mamografía y la citología a tiempo.

Desafortunadamente, asegura Anchique, todas estaban erradas y tenían una percepción equivocada de cuál es el principal riesgo para su salud. En gran parte, agrega, esto se debe a que la enfermedad cardiovascular es silenciosa y la mayoría cree que está a salvo de contraerla. A partir de los 45 años el riesgo para las mujeres aumenta y si a la edad se le suman la menopausia, el cigarrillo, el sedentarismo, la mala alimentación y tener un perímetro abdominal de más de 80 centímetros, las posibilidades de sufrir de un infarto o un derrame cerebral se triplican.

Jaime Calderón, presidente de la Sociedad Colombiana de Cardiología, explica que nuestro sistema de salud está basado en el tratamiento de las enfermedades, pero que debemos comenzar a trabajar es en su prevención. Así que el gran reto para las mujeres del país es comenzar a modificar sus estilos de vida, procurar sacar el tiempo para caminar o trotar 30 minutos diarios y realizar actividades que les permitan combatir el estrés, que según Anchique, es definitivamente el factor que más está atentando contra su corazón.

 

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