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Las leyes en Colombia, se siguen haciendo para violarlas, incumplirlas o aplazarlas, como lo están haciendo los alcaldes de Bogotá y Cali, con el Decreto 1666 de nivel “nacional”, expedido en mayo 12 del 2010, que literalmente dice:
“Por el cual se establecen medidas relacionadas con la sustitución de vehículos de tracción animal” programa de sustitución que está a cargo de los respectivos alcaldes, y que según el decreto dicha sustitución debería darse antes del 31 de enero del 2012…
¿Qué pasó en Bogotá?
Según la información de Antonio Navarro el secretario Distrital de Gobierno, en Bogotá existen aproximadamente 2.400 familias que viven de la actividad de «zorreros» con un censo reportado de 1.700 equinos, cifra que supera los 231 VTA que tenía Medellín y que es una de las razones que complican el problema en Bogotá.
La capital paisa, desde diciembre del 2009, se anticipó al decreto y abolió lo que llamaban “cocheros”.
Es evidente que la administración de Samuel Moreno, no se esforzó en lo más mínimo por cumplir con la sustitución de los vehículos de tracción animal (VTA) y coloquialmente dejó la papa caliente al nuevo alcalde, y es entonces cuando Antonio Navarro, pide plazo de un año al Gobierno Nacional, para aplicar el decreto que pide sustituir los VTA.
La explicación de Bogotá es obvia: fueron más importantes los “caballitos” del carrusel aquel, que los caballos que tienen que halar las pesadas zorras (nombre que se da en Bogotá a los VTA).
¿Qué pasó en Cali?
El pasado 17 de enero/2012 el concejal del Partido Verde Michel Maya, citó a la plenaria del Consejo Municipal a la nueva directora del DAGMA (Departamento Administrativo Gestión del Medio Ambiente) Beatriz E. Orozco, para conocer en qué va la sustitución de VTA en Cali, la respuesta no puede ser más preocupante. En términos coloquiales, la señora Orozco respondió: “estamos crudos”… lo que corrobora la denuncia de una de las concejales de Cali, que aseguró que durante la alcaldía de Jorge Iván Ospina, no se mostró voluntad alguna en trabajar para que la sustitución se llevara acorde a la fecha que indica el decreto, al punto que se conoció el pésimo manejo que se dio al DAGMA; durante esa Alcaldía, que durante cuatro años cambió en cinco oportunidades al director de la entidad que regula los aspectos del medio ambiente de Cali, por lo que Ospina, se anota otra muy merecida “banderilla negra” a su pésima gestión, que con cifras mentirosas e inmerecidas finalizó como uno de los mejores alcaldes.
El anterior alcalde de Cali fue muy poco amigable con el medio ambiente. Para satisfacer su capricho de las mal llamadas megaobras, y parte del SITM, se talaron 1.183 árboles y se trasladaron 407 (generalmente mueren, pese al alto costo) según informó el Dagma, y en respuesta a derecho de petición, respecto a la “compensación” con siembra de nuevos árboles, el alcalde Ospina, adujo que Cali no tenia espacio donde sembrar más arboles… Ello explica el arboricidio en diciembre, para «ayudar» a un empresario a instalar tarimas para la cabalgata… Un relincho más de la corrupción…
Que hace el mono que el mico no aprende… Si Navarro pidió plazo en Bogotá, ya la directora del Dagma en Cali, hace lo mismo, solicitando hasta el 2014, para cumplir con el decreto 1666.
El caso de Cali es complejo, se conocen cifras de un censo de 1.148 carretillas, con corte al 2006, y se calcula que cerca de cinco mil personas obtienen el sustento gracias a ésta actividad.
No se pretende desconocer que el proceso de sustitución de VTA incluye dar solución a problemas de orden social, ambiental y animal. Que la solución no es tan simple como sacar de circulación las vetustas carretillas y sustituirlas por motocarros, (vehículos de motores de dos tiempos) altamente contaminantes, tampoco se puede pretender que se cambie una volqueta por cada carretilla, se deben estudiar otras opciones para que a estas familias se les capacite en otras actividades, o agremiaciones que les permitan obtener ingresos dignos, para tener una vida digna.
Dicha sustitución debe tener muy en cuenta el “buen y merecido retiro” de los equinos, una inmensa mayoría de ellos: famélicos, desnutridos, maltratados, abusados e incluso heridos. Para ello se requiere la construcción y adecuación de un “coso” municipal, para que los nobles equinos se recuperen, y no pasen sencillamente a ser el menú de zoológicos o mataderos clandestinos.
Quedamos en manos de los nuevos alcaldes y ediles, cruzando los dedos para que no se eche en saco roto esta importante y prioritaria tarea de sustituir los VTA. para evitar el abuso y maltrato animal, que en ésta oportunidad afecta exclusivamente a los caballos. A quienes residen en Bogotá y Cali preocupa que de forma indefinida sigan circulando por las principales vías de las ciudades los obsoletos vehículos, halados por fatigados caballos, que en forma absurda entorpecen la movilidad e incrementan el riesgo de accidentalidad, encontrando lamentablemente que algunos de los “cocheros” maltratan a los caballos, y cuidado con decirles algo. Porque el látigo, garrotazos e insultos pueden ser no solo para el caballo, como en todos los oficios y/o profesiones, hay personas de diferentes y muy malas condiciones y actitudes…
Inquieta que durante el tiempo restante para lograr la sustitución de vehículos de tracción animal, se haga proselitismo con los “carretilleros o zorreros”, hay que recordar que ellos son potenciales votantes, los caballos no…
A las asociaciones defensoras de animales, un llamado para que no olviden entre sus protestas y protegidos a los caballos, ellos también sienten, sufren, son maltratados y abusados, los defensores de animales son muy vehementes y constantes durante todo el año, solicitando la abolición de las corridas de toros, ¡los apoyo!, pero hay que hacer cuentas tristes: en una temporada taurina para el caso de Cali, son 8 corridas, en cada una se matan 6 toros, por lo tanto, son 48 toros los que se ven sometidos a esa desigual barbarie anualmente, pero esos toros de lidia son “afortunados”, pues su sufrimiento es de “minutos” hasta llegar a la muerte; mientras los nobles y fieles caballos soportan años, consecutivos de abuso y maltrato a que se someten aproximadamente 1.148 equinos de Cali, 1.700 equinos en Bogotá, y otros miles en las diferentes ciudades que siguen permitiendo el uso de los VTA.
No hay maltrato que dure cien años ni equino que lo resista… los caballos relinchan, los burros rebuznan, entre esos sonidos que emiten muy seguramente expresan su dolor, desespero, cansancio, y quizá pidan respeto y buen trato, el mismo que se merece cualquier criatura que se posa sobre la faz de éste mundo en deterioro.
¿Hasta cuándo seguiremos haciéndonos los desentendidos, o los burros?
Por John García Fitzgerald, colaborador de Soyperiodista.com