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El anuncio de la Superintendencia de Salud fue contundente: mientras en 2010 las reclamaciones por fallas en el servicio de salud sumaron 57.743, el año pasado esa cifra llegó a 122.823.
El superintendente, Conrado Adolfo Gómez, enumeró además las razones más frecuentes por las que los colombianos se quejan del sistema: tardanza en la asignación de citas y en la realización de exámenes, negación de medicamentos y falta de reconocimiento de incapacidades y licencias de maternidad.
Sin duda, las EPS son uno de los actores que salen mal librados con este diagnóstico. ¿Cuál es su responsabilidad real? Responde Jaime Arias, director de la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (Acemi), que reúne a las EPS del régimen contributivo.
¿A qué se debe el aumento abismal de las quejas frente al sistema?
Primero hay que decir que esa cifra suelta no dice mucho. Hay que mirar el dato frente al sistema, no sólo frente a las EPS. Las quejas son también contra los hospitales y los médicos. Incluso, no sólo se está hablando de reclamos, sino también de peticiones de información, que son más de la mitad. Aquí están revolviendo manzanas con peras y aguacates.
Pero hablando concretamente de las EPS, ¿qué está funcionando mal?
Gran parte de la negación de servicios es porque sigue existiendo una llamada zona gris, que corresponde a los procedimientos y servicios que no se sabe si están o no en el POS (Plan Obligatorio de Salud).
Pero eso era lo que se buscaba resolver con la actualización del POS que el Gobierno concluyó en enero pasado.
Sí, pero no se ha resulto. Incluso, esa zona gris se volvió más amplia con el nuevo POS. Ése es un tema que sigue sin resolverse. De hecho, algunas EPS dicen que es más complejo hoy.
¿Entonces la actualización del POS no tuvo tanto impacto como se esperaba?
En realidad esa actualización fue muy pequeña. Sólo más o menos el 20% de los procedimientos y servicios que eran recobrados entró en el nuevo POS. El Gobierno dijo que iba a ser un cambio radical, pero no fue así. Seguimos con cuatro quintas partes de los recobros por fuera del POS, vivitos y generando los mismos estragos. Esto fue precisamente lo que causó los peores problemas en el sistema.
La demora en las citas sigue siendo una de las principales quejas, a pesar de que está en vigencia la Ley Antitrámites.
Sí, especialmente las citas con los especialistas. El Gobierno tiene en sus manos la reglamentación de este problema, pero ya van tres meses de esta ley y no se ha cumplido. La verdad, es muy difícil, en vista de la escasez de subespecialistas.
¿Cuáles son las cifras de reclamos que ustedes manejan?
Las EPS contributivas realizan 200 millones de procedimientos al año. Hemos hecho el ejercicio y hemos concluido que, en promedio, hay tres quejas por cada diez mil servicios. Ésa es una tasa de quejas bajísima en cualquier parte del mundo y para cualquier servicio.