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Dos hechos políticos marcaron la semana que acaba de terminar: la frenética actividad nacional e internacional de Álvaro Uribe para dejar atrás el grave traspié que sufrió el tema de los mediadores frente a la guerrilla. Y las reacciones de todo el país a las dramáticas imágenes de los secuestrados. En ambos casos, el fantasma de Hugo Chávez parecía ser el leitmotiv del comportamiento presidencial.
En las últimas horas, el propio Uribe anunció la decisión de variar su terca estrategia de "no al despeje" y en un inesperado cambio de opinión aceptó establecer un territorio como "zona de encuentro" para negociar con las FARC. Los analistas no podrán, en todo caso, dejar de mencionar la influencia que por su excesiva presencia o por su obligada ausencia, ejerció el presidente venezolano en el desarrollo de los más recientes acontecimientos.
El paso de los días no sirvió, en cambio, para bajarle el tono a la agria disputa entre los mandatarios de las dos naciones. El uno decía y el otro respondía. El primero subía el tono y el segundo gritaba. Inusual y grotesco, han dicho en sala privada los cuerpos diplomáticos de ambos países. Nadie, sin embargo, se atreve a comentar en público con franqueza lo ocurrido, por temor a meterse en un espinoso camino del que difícilmente se puede salir ileso.
Salvo una persona apolítica pero no por eso menos representativa: la ceramista Dalita Navarro, venezolana hasta el tuétano, pero colombiana de alma y corazón por cuenta de sus más de diez años de vida en este país y, desde luego, de su matrimonio con nadie más ni nadie menos que un ex Presidente de la República: Belisario Betancur.
Ella, conocedora de la forma como se maneja el poder en Venezuela (fue la esposa del político y periodista Teodoro Petkoff), y en Colombia, no tiene ningún problema en decir, furibunda, lo que piensa de Chávez y en defender a ultranza al Uribe de sus amores. Tanto, que incluso se atreve a afirmar que en caso de un problema mayor entre su territorio de origen y su territorio de adopción, se pondría de este lado. Dalita habla como lo haría mucha gente en ambos países, allá para oponerse y acá para defender. Por eso, esta entrevista es una fotografía del momento actual.
C.O.- Usted siempre ha sido radical crítica de Hugo Chávez ¿Por qué no le dio nunca el beneficio de la duda sobre sus buenas intenciones?
D.N.- Chávez ya era Presidente de la República cuando yo trabajé mi último año en la embajada. Contra lo que se cree, y aunque no voté por él, sí pensé que había que darle tiempo pues había sido elegido democráticamente. Pero muy rápido, antes de la mayoría de los venezolanos, me di cuenta de lo que pretendía hacer. La mayoría de mi país se ha equivocado porque votó por las ofertas mentirosas del ‘innombrable’, como le dicen allá.
C.O.- El fenómeno Chávez fue posible por cansancio de la corrupción política y agotamiento de los partidos. ¿La responsabilidad no es de todos?
D.N.- Puede ser, pero la gente actuó emocionalmente y no pensó en quién iba a manejar el país. Simplemente votó para castigar a otros sin darse cuenta de que, al mismo tiempo, se estaba pasando la navaja por su propio cuello. En Colombia hay personas que opinan que él es un encantador de serpientes y un líder. Pero en realidad es un chafarote que no tiene dominio sobre ningún tema y maneja a Venezuela como si fuera su finca. Solo piensa en sí mismo y en el poder. Por eso ahora lo llaman "Ego" Chávez. Es verdad que los partidos tradicionales cometieron grandes errores y debían recibir un castigo, pero el pueblo venezolano no se merecía esta suerte.
C.O.- Por todo lo que se ha dicho, sorprendió la inmediata aceptación de Chávez de su derrota en el referendo. De cierta manera le calló la boca a quienes decían que era un dictador y que iba a cometer fraude.
D.N.- Sí. Incluso dijeron que era dizque un demócrata pero a eso, en mi país, lo llamamos caridad con uña. ¿Le parece normal que cuando supuestamente en dos horas se iba a conocer el resultado, Chávez se demorará ocho, antes de aceptar que perdió? Salió a hablar cuando la gente ya se estaba alterando. Hay analistas serios que afirman en Venezuela que la diferencia no fue de un punto sino de alrededor del 5 por ciento. Sin embargo, la mayor derrota fue que, además de la oposición, no votaron por él los mismos chavistas: de 7 millones de votos que sacó en la última elección, ahora solo logró reunir cuatro. ¿Dónde están los otros tres millones?
C.O.- ¿Cómo explica el reversazo del Presidente cuando horas después de la votación calificó el triunfo del no al referendo como "una victoria de m…"?
D.N.- Ahora las reacciones de Chávez son tardías porque se le están fundiendo los fusibles y se "deschaveta" cada vez más. Ya está amenazando con nuevos intentos de reforma. ¡Qué poco le duró su democracia!
C.O.- ¿Chávez será el nuevo Fidel Castro de América Latina?
D.N.- ¡Por favor! Él es un pobre proveedor. Le cuesta poco entregar parte del dinero de su país con tal de tener un nombre. ¿Cuál respeto le tendrían si no fuera porque llega con un chequecito en dólares? No me gusta Fidel Castro para nada, pero entre él y Chávez hay una diferencia grandísima.
C.O.- Supongo que le encanta Álvaro Uribe.
D.N.- Le respondo de la siguiente manera: la actitud de comparar a Uribe con Chávez, es odiosa e irrespetuosa con Colombia. Gústele o no a cierta gente, aquí sí hay un verdadero Jefe de Estado.
Intercambiados
C.O.- Si tanto le gusta Uribe ¿Cómo califica su inexplicable decisión de ofrecerle a Chávez ser el mediador con las FARC en el intercambio humanitario?
D.N.- El presidente Uribe ha intentado mantener en un buen nivel las relaciones con Venezuela, como le corresponde. Pero las debilidades se pagan caras y creo que eso fue lo que le pasó en este caso. Sin embargo, lo entiendo porque quiso complacer a ciertos colombianos, buscando una solución al tema de los secuestrados. Llamó a Chávez porque es del ‘mundo’ de la FARC. Fue una equivocación del presidente Uribe, pero de buena fe.
C.O.- Para buena fe, la de Piedad Córdoba. ¿También la defiende a ella?
D.N.- Una persona como Piedad Córdoba no puede pedir en el exterior que aíslen a Colombia. Puede ser que esté en su derecho pero por encima de todo, tiene la responsabilidad de haber sido elegida por el pueblo colombiano como senadora. Me gustaría preguntarle por qué cree que puede ir a Venezuela a hacer campaña por Chávez. Si ella fuera algún día candidata presidencial ¿Qué opinaría si yo trajera a amigos míos venezolanos para hacer campaña contra ella?
C.O.- Las familias de los secuestrados ven en Chávez una esperanza. ¿Le parece equivocado de parte de ellos?
D.N.- Cada quien tiene el derecho de aferrarse a las esperanzas, como yo me he aferrado todos estos años a la idea de que Venezuela no siga cayendo, y ya estamos tocando fondo. No sé cómo hubiera actuado yo en el caso de estar en la situación de los familiares de los secuestrados, pero desgraciadamente a los Presidentes, como a Uribe, a veces les toca pensar es lo que le conviene a todo el país, aunque sea muy doloroso hacerlo.
C.O.- En otras palabras ¿Cree que la actitud de Uribe en esta materia es el correcto?
D.N.- Sí, totalmente.
C.O.- Usted tiene medio corazón venezolano y medio colombiano. ¿De qué lado estaría si llegara a haber una confrontación entre los dos países o si hubiera ruptura de relaciones?
D.N.- Dejaría las pasiones para otro día y estaría del lado del que tenga la razón. Es difícil responder, pero en principio le digo que hay que ponerle cuidado a Chávez. La tranquilidad de Colombia depende de sí misma pero también del que está manejando ahora a Venezuela. Es un peligro que tenemos encima. Como decimos vulgarmente "es como tener un mono suelto y con hojilla (navaja) en la mano".
C.O.- ¿Estaría entonces del lado colombiano y no del venezolano.
D.N.- Sí.
C.O.- ¿Alguna vez ha saludado a Chávez de mano?
D.N.- No. Al contrario, le di la espalda en las dos ceremonias de posesión del presidente Uribe.
¿Qué relación tiene con los embajadores de su país en Bogotá?
D.N.- Ninguna.
¿Diáspora hacia Colombia?
C.O.- ¿Cómo conoció a su esposo, el ex presidente Belisario Betancur?
D.N.- En las actividades culturales. Cuando yo trabajaba en la embajada, él nos abría las puertas de Santillana en todo lo relacionado con la parte editorial.
C.O.- ¿Cómo sobrepasaron ustedes dos la relación profesional?
D.N.- (sonrisa) Bueno, aquí miran a los ex Presidentes como si estuvieran en una palma: tú desde abajo y ellos desde arriba. Por eso cuando me lo encontraba, lo saludaba muy formal: "señor Presidente ¿Cómo está?" y punto. Después de un par de años de viudez, y como él es un coqueto, coquetooo – risas -, cada vez que me encontraba en un restaurante, se acercaba a la mesa y me saludaba… Así empezó la historia de amor.
C.O.- ¿Por qué sus tres hijas están viviendo aquí?
D.N.- Desgraciadamente, tuvieron que salir de su país por Chávez. Gracias a Dios ahora están aquí y las tengo conmigo. Las tres viven en Bogotá como cualquier colombiano y me imagino que echarán raíces. Por ejemplo, mi yerno, doctorado en finanzas, ya está trabajando en una universidad muy importante contratado para hacer investigaciones. Está muy satisfecho porque se siente apreciado y respetado en su campo, algo que no sentía en Venezuela. Ellos perdieron todo y tuvieron que empezar, aquí, de cero. Mis hijas ya empezaron a tener actividad profesional, y van organizando sus vidas. Y aunque es difícil, porque los ‘venecos’ tenemos carácter abierto y nos hace falta el sol y el mar, estamos felices.
C.O.- ¿Por qué perdieron sus bienes?
D.N.- Mi hija mayor y su esposo tardaron siete años en tener una situación económica tranquila. Algo similar le había pasado a mi segunda hija. Pero les tocó quemar las naves cuando allá empezaron a amenazar hasta con controlar la educación de la hija. Tuvieron que vender a lo que les quisieran pagar, comprar dólares negros y después cambiar a pesos. No les quedó casi nada.
C.O- ¿Se puede afirmar que hay éxodo de venezolanos hacia Colombia?
D.N.- Muchos jóvenes se están viniendo, algunos de ellos conocidos de mis hijas. Se trata de personas que le pueden dar buenos aportes a este país porque son profesionales y vienen con ganas de desarrollar en Colombia lo que no pudieron hacer en Venezuela.
C.O.- ¿Ustedes regresarán a Venezuela cuando Chávez se vaya?
D.N.- Yo ya tengo mi casita para retirarme en Colombia. No volveré a Venezuela mientras gobierne Chávez. Mis hijas también permanecerán aquí pero no sé qué pasará después, porque una cosa es venirse por decisión propia, como lo hice yo, y otra es tener que salir obligado del país como les ocurrió a ellas.
C.O.- Por ser un ex Jefe de Estado, Belisario Betancur debe ser diplomático en materia política ¿Sus opiniones, que son espontáneas y duras, lo perturban?
D.N.- Hemos llegado al acuerdo de mutuo respeto sobre nuestras opiniones políticas, porque cuando yo empiezo a enfurecerme y a opinar, él me dice que me controle. Le he dicho que me casé con el hombre, no con el ex Presidente, y que me permita hablar. Del mismo modo, he celebrado que él se haya retirado de la política y que haya decidido no hablar nunca más de ese tema. De todas maneras, a veces lo pongo en aprietos porque le digo que si no habla de la política nacional para cumplir la promesa que hizo cuando terminó su periodo de gobierno, sí puede meter la mano en las relaciones con Venezuela, pues es política internacional. Pero no me ha ayudado mucho (risas).
C.O.- Recientemente se han hecho fuertes críticas sobre el manejo de los hechos del Palacio de Justicia. ¿Cómo se siente usted respecto de ese tema?
D.N.- Le he insistido en que escriba sus memorias. Como le decía antes, gobernar no es nada fácil y a veces los Presidentes tienen que tomar decisiones muy duras…que les pueden partir el corazón. Como sostiene él, Dios o los dioses les ponen pruebas a los seres humanos. A mi marido le tocaron unas muy difíciles, pero primero debía estar el país sobre uno u otro grupo.
C.O.- ¿Por importante que fuera?
D.N.- La responsabilidad presidencial es sobre el país en general, tal como lo dije respecto del presidente Uribe.
María Luisa Chiappe, presidenta de la Cámara Colombo Venezolana, responde:
P/. ¿Cuál de los dos países se afecta más en caso de una interrupción brusca de los acuerdos comerciales?
R/. Ambos países se necesitan: Venezuela, porque en este momento se está presentando allá desabastecimiento en algunos productos, como es el caso de unos alimentos que Colombia le proporciona, y hemos sido un proveedor seguro, oportuno y confiable. Por su parte Colombia necesita a Venezuela porque es su principal compradora de manufacturas.
P/. Se ha dicho que Venezuela puede sustituir rápidamente los alimentos que Colombia le surte, negociando con otros países latinoamericanos.
R/. Efectivamente otros países producen lo que Venezuela necesita pero muchos mercados están en este momento sobredemandados. Además los costos de transporte se les incrementarían muchísimo.
P/.- ¿La Cámara Colombo Venezolana ha recibido sugerencias de alguno de los dos gobiernos para manejar o sortear estos momentos críticos?
R/ No. Nosotros, por nuestra parte, consideramos que en este momento debe primar la sensatez. Es lo que le conviene a ambos países. Nuestro intercambio comercial se ha construido durante muchos años con grandes esfuerzos para consolidar un mercado que es realmente complementario: Venezuela nos vende materias primas básicas y nosotros les vendemos productos terminados. Es un ejemplo único en América Latina y nos beneficia no solo por lo que se comercia, sino por el número de empleos directos e indirectos que se han creado.
Las cifras que están en juego
Exportaciones a Venezuela, 2007*
(Millones de dólares)
Sectores Mill. de US$ Crecimiento (%)
(con relación a 2006)
Total 4.399 62,8
Industria liviana 1.658 99,8
Industria automot. 894 55,9
Agro 619 49.4
Industria básica 554 35,0
Maquinaria y equipo 388 55,4
Alimentos 286 27,8
* Proyección
Fuente: Cámara Colombo Venezolana