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Obama: mi personaje del 2012

Con encuestas y analistas amplificando mensajes de un seguro empate y hasta una derrota demócrata, muchos están nerviosos.

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Si gana, porque gana. Si pierde, por la misma razón: él gana. Quienes perdemos somos los demás, las minorías, el 99%. Así de simple y con un agravante: afectará a todos los países, incluída Colombia.

Con encuestas y analistas amplificando mensajes de un seguro empate y hasta una derrota demócrata, muchos están nerviosos. Una victoria electoral de los republicanos es peor que la nueva tormenta que se avecina, aún sin nombre, y que traerá vientos de 30 millas por hora, ráfagas de hasta 50 y una gran cantidad de lluvia hacia la debilitada y golpeada Costa Este.

Será peor que la corriente de frio del Ártico que se está instalando y que complica la situación de millones aún sin energía eléctrica ni calefacción: arrasará los escasos pero sólidos avances económicos logrados después de la ‘debacle’ económica que dejaron las dos guerras a crédito, el ‘boom’ y colapso de la vivienda y la no financiación del programa de medicamentos para los envejecientes, todos de la era Bush.

Para empeorar las cosas, el nuevo presidente deberá postular al menos dos candidatos a magistrados de la Corte Suprema. Con seguridad serían de extrema derecha, y con ello se hará una mayoría que enterrará muchos de los derechos civiles que han costado años de lucha, habida cuenta que los magistrados moderados y/o progresistas quedarán en minoría y que la CSJ tiene pendientes importantes decisiones en cuanto a inmigración, matrimonio gay, derechos reproductivos, libertades civiles. Créanlo o no, más que la economía, lo que está en juego en estas elecciones son esos derechos, en especial los de las minorías y los de las mujeres.

Otros estamos tranquilos. Tenemos la seguridad de que Obama ganará, no solo la mayoría de los votos del Colegio Electoral, que son los que cuentan, sino el voto popular, así sea por un estrecho margen. Ganará pesar de los océanos de dinero de poderosos donantes anónimos dispuestos a comprar la presidencia de los Estados Unidos desde que los magistrados de la Corte Suprema, en una decisión que sigue levantando ampollas, dieron vía libre a dichas donaciones. Dinero que ha alimentado campañas en contra del presidente desde el mismo momento en que se declaró su elección y con un solo propósito: hacer fracasar su gestión.

En cuanto a las encuestas de CNN y del Washington Post, son solo dos, de las miles que se están haciendo desde que se definió el candidato republicano. El NYTimes, en el blog 538, del matemático, estadístico y analista político Nate Silver y su equipo, muestra una realidad diferente: Obama ha ido ganando terreno después del bajonazo en el primer debate, en Denver, cuando Mit Romney ganó influencia y credibilidad a punta de mentiras y de virajes de 180° respecto a sus posturas para conseguir la denominación. Aunque siguió girando hacia el centro y sus áulicos desprestigian a Obama y a sus programas a punta de imprecisiones, encuestas sin mucho control y desinformación, la verdad es que se ha ido desinflando poco a poco, hasta quedar donde debe estar: en minoría.

Por supuesto que la campaña de Obama no se ha quedado quieta. El trabajo para la reelección se inició desde su victoria, cuando creó la organización ‘Obama For America’, que milímetro a milímetro ha ido construyendo el camino a la victoria.

La suerte está echada y solo resta esperar un poco más de 24 horas para el resultado final. Después del recorrido maratónico de ambos candidatos este fin de semana, incluido el día de hoy, la campaña demócrata se cerrará donde todo empezó: en Des Moines, Iowa, donde obtuvo la victoria que lo lanzó a la Casa Blanca, al potenciarse como un seguro contendor contra Hillary Clinton durante las primarias del 2008. Lo acompañaran, además de los directivos de la campaña, su esposa Michelle Obama, el cantautor de New Jersey Bruce Springsteen, apodado ‘el Boss’, y otros artistas que trabajan en favor de los demócratas.

Mi pronóstico es claro en su favor: tiene 243 votos y le faltan 27 para los 270 que aseguran la victoria. De los 89 indecisos que hay en juego no solo logrará los 6 votos de Iowa y los 18 de Ohio. También los 4 de New Hampshire, los 9 de Colorado, los 13 de Virginia, y los 10 de Wisconsin, para un total de 303, en contra de 206 de Romney y dejando los 29 de La Florida y los 11 de Arizona con una gran incógnita: en la Florida están dominando los republicanos a punta de trampas, de sacar del censo electoral a las minorías hispanas y afroamenricanas. La única salvación sería el voto anticipado, que muchos lo han dado y favorece a los democrátas.

En cuanto a Arizona, aunque es un fortín republicano que ellos se esfuerzan en conservar por ser el estado del Senador John McCain, la población latina ha aumentado y el deseo de combatir la odiosa reforma que impuso la gobernadora y que la Corte derrotó en parte, así como de sacar a Joe Arpaio (14 de junio de 1932), el sheriff del condado de Maricopa que persigue a los latinos, debería tener su peso específico. Ojalá ganaran los demócratas allí, pero no me ilusiono mucho.

Por eso Obama es mi personaje del 2012. Por ser capaz de sostenerse, por remontar una cuesta que parecía inconquistable, por seguir dando la lucha por la clase media, como se le dice aquí a los trabajadores. Así no pueda cumplir toda la agenda por la falta de una mayoría que lo acompañe, es mucho mejor lider y su segunda ronda será mejor.

Si pierde también será mi personaje. Y seguro el de muchos. El auge y derrota de una gran figura no es un asunto de poca monta. Marca la historia. Además, así pierda las elecciones, él no pierde: Es un político joven, un gran escritor y un orador excepcional. Ojalá se dedique a trabajar a favor de la paz y los derechos civiles, así como a escribir sobre los cuatro años de su mandato. Y ahí nos queda Michelle.

No podré seguir paso a paso las elecciones porque deberé trabajar como intérprete durante la jornada electoral, que en NY empieza a las 6 am y termina a las 9 pm. Contando el tiempo de transporte, organización del sitio, clausura y conteo, serán 17 horas de un trabajo que me encanta: ser testigo directo de cómo vota mi comunidad.

Nota: Según el Centro Nacional de Huracanes, llegará entre la noche del miércoles y la tarde del viernes.

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Por Elsa Tobon, colaboradora de Soyperiodista.com

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