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Palacio, en Estado de opinión

Dicen que se trata de una cortina de humo ante la crisis del sector salud y el referendo.

08 de septiembre de 2009 – 11:00 p. m.

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El ministro de Protección Social, Diego Palacio, sigue casando peleas políticas y judiciales, mientras el sector salud carga el lastre de sus problemas crónicos. En su favor, el funcionario se ufana manifestando que logró la universalización en el sistema de salud, pero sus críticos sostienen que si bien ha crecido notablemente la cobertura, ha descendido a niveles escandalosos la calidad del servicio que hoy se presta en las entidades del sector.

De cualquier modo, hoy en los círculos del ya recurrente pulso entre uribismo y oposición, el ministro Palacio se ha convertido en todo un guardián político del Gobierno, con una postura que divide a los generadores de opinión, entre quienes creen que es necesario para el país que se ventilen las discusiones que está planteando y entre quienes piensan que ese no es su tema y que lo hace para tender una cortina de humo sobre la crítica situación de la salud y, de carambola, sobre la discusión en torno al referendo reeleccionista.

El último capítulo se presentó cuando Palacio, en una larga misiva al ex presidente y jefe del Partido Liberal, César Gaviria, se despachó con una diatriba contra el gobierno de éste, no sólo en aspectos referentes al tema de la protección social, sino fustigando las posturas que en su momento tuvo respecto a la prohibición de la extradición en la Asamblea Constituyente o su silencio respecto a los “narcocasetes”, que en su opinión fueron el inicio del Proceso 8.000.

El ex presidente Gaviria respondió que no va a recibir lecciones de un gobierno “corrupto y politiquero” y le recordó al Ministro que esos temas no son de su incumbencia. Sin embargo, el espejo retrovisor del Ministro sirvió para generar la reacción de otro ex presidente, Andrés Pastrana, quien en una carta contradijo a Gaviria, y del hoy precandidato liberal Rafael Pardo, quien a su vez le dijo a Pastrana que estaba cayendo “en la trampa del Gobierno” de desviar la atención en torno al referendo (ver recuadro).

Para algunos, el ‘agarrón’ propiciado por Diego Palacio con el ex presidente Gaviria tuvo los efectos que se esperaban: “Puso a pelear a todo el mundo y, mientras tanto, la salud sigue mal y la reelección sigue su curso, a pesar de todas las irregularidades de las que se hablan”, manifestó un congresista cercano al Ejecutivo. A su vez, por los lados del Capitolio, el comportamiento del Minprotección tuvo defensores y detractores. El representante liberal Carlos Arturo Piedrahíta calificó la postura de Palacio como una “mampara” para ocultar el colapso de la salud en Colombia, mientras que el senador conservador Jorge Pedraza ripostó diciendo que Gaviria ya no funge como ex presidente sino como candidato. Más allá, en instancias próximas al sector salud, los especialistas plantearon que en vez de echarle más leña al fuego de la política, debe encararse el debate público sobre el cambio de reglamentación para que todos los menores de edad ingresen al POS, la urgencia de revisar un sistema donde sigue prevaleciendo el régimen subsidiado sobre el contributivo, la solución a la inquietud planteada por los hospitales respecto a las inversiones de las EPS para crear infraestructura o la avalancha de tutelas para que se haga efectivo el derecho a la salud.

Si a ello se suman el desempleo del 12%, el crecimiento de la informalidad laboral y las enormes dificultades para que la población acceda a una pensión o logre superar la eterna crisis del antiguo Seguro Social, no son pocos los temas de protección social en los que se requiere un debate más constructivo. Pero sea como sea, y aunque el propio Palacio haya dicho ayer, en tono conciliador, que el debate político “es parte de la democracia”, no deja de llamar la atención que 15 años después el fantasma de los ‘narcocasetes’ regrese del pasado para copar la atención del país, cuando está puesta sobre la mesa una segunda reelección del presidente Uribe.

Pastrana – Gaviria – Pardo

En carta enviada al ex presidente Gaviria, el ex presidente Pastrana terció en la discusión de éste con el ministro Diego Palacio y el tema de los ‘narcocasetes’, ya que el jefe del liberalismo dijo que había sido una decisión suya el no revelar su contenido antes de las elecciones de 1994. “Entregué unas grabaciones de procedencia anónima, no verificadas. Tras oírlas, debo reconocer que usted no vaciló en calificar inmediatamente el hecho como lo más grave que le ha pasado al país y a la democracia”, dice Pastrana, agregando que el Ministro de Defensa de ese entonces (Rafael Pardo) “nos invitó horas más tarde junto con mi jefe de campaña a su casa y planteó la posibilidad de considerar un ‘pacto de caballeros’ para guardar silencio sobre el asunto, a lo cual me negué repetidas veces”. Pastrana le dice a Gaviria que “las elecciones fueron presididas por usted bajo una guisa de normalidad a pesar del desafío descarado del crimen organizado”. En respuesta, Rafael Pardo dijo que la carta de Pastrana era “un sartal de mentiras en lo privado y verdades a medias en lo que es de conocimiento público” y señaló que el ex mandatario cayó “en la trampa del Gobierno de revivir hechos que ya fueron debatidos e investigados, para desviar la atención de la denuncias de corrupción en la aprobación del referendo reeleccionista”. Por su parte, Gaviria dijo no tener interés “en participar en ese debate”.

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