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El Papa Benedicto XVI guió a los católicos del mundo a la Pascua en el día más sagrado del calendario litúrgico, ensombrecido por persistentes acusaciones de abusos sexuales de sacerdotes contra niños.
El Papa de 82 años presidió una misa de vísperas de Pascua que comenzó a última hora del sábado en la Basílica San Pedro.
Durante el servicio, recibió a seis adultos conversos al catolicismo y les administró los sacramentos del bautismo y la confirmación.
Vistiendo ropas doradas y con un aspecto cansado, dirigió su sermón al tema de la vida eterna.
En los servicios de los últimos tres días de Semana Santa no se ha referido al escándalo que ha herido la imagen de la Iglesia alrededor del mundo, particularmente en Europa y Estados Unidos.
Las celebraciones que llevan al Domingo de Resurrección han sido ensombrecidas por las acusaciones de que en muchos países la Iglesia hizo un mal manejo e incluso encubrió abusos sexuales de sacerdotes contra niños, algunos ocurridos décadas atrás.
Remecido por la crisis, en Vaticano acusó a la prensa de intentar difamar al Papa. Algunos reportes lo acusan de negligencia en el manejo de casos de abuso en cargos anteriores, cuando era cardenal en su nativa Alemania y en Roma.
Hay una aguda expectación para ver si el Papa se referirá a las acusaciones durante el Domingo de Resurrección, cuando realice su discurso "Urbi et Orbi", que se entrega dos veces al año, en la Plaza San Pedro.
Este año, las Pascuas católica y judía cayeron en la misma semana. La coincidencia fue arruinada cuando el predicador personal del Papa, el padre Raniero Cantalamessa, dijo en un sermón del Viernes Santo que los ataques a la Iglesia Católica y al Papa por los abusos sexuales se comparaban a la "violencia colectiva" hacia los judíos.
Líderes judíos calificaron las palabras de Cantalamessa como repugnantes, obscenas y ofensivas. En Londres, el líder espiritual de la Comunidad Anglicana, el arzobispo Rowan Williams, dijo que la Iglesia Católica en Irlanda perdió toda su credibilidad por su respuesta a los escándalos de abusos sexuales, luego de que una disculpa del Papa por los abusos en ese lugar decepcionara a las víctimas.