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Roma.- El Papa Benedicto XVI abordó por primera vez el clamor a causa de su decisión de rehabilitar a un obispo que niega el Holocausto, expresando solidaridad con los judíos y condenando con firmeza la negación del Holocausto.
En su audiencia semanal ante concurrentes este miércoles, Benedicto dijo que él "renovaba con amor" su "plena e indisputable solidaridad" con los judíos, a quienes se refirió como "nuestros hermanos del primer pacto".
Agregó que él había visitado en repetidas ocasiones Auschwitz, lugar de la "brutal masacre de millones de judíos, víctimas inocentes del ciego odio racial y religioso", agregando que el Holocausto "debería ser una advertencia para que nadie olvide, niegue o disminuya su importancia".
No obstante, las tensiones persistieron un día después que el mayor organismo religioso de Israel envió una carta al Vaticano, en la cual le solicitaba que pospusiera una reunión bilateral que se lleva a cabo cada año, al tiempo que expresó "pena y dolor" ante la decisión del papa de recibir nuevamente al obispo en su congregación.
El sábado, el papa revocó la excomulgación de cuatro obispos cismáticos de una secta tradicionalista, incluido el Obispo Richard Williamson, quien, en una entrevista transmitida en Suecia la semana pasada y disponible ampliamente en Internet, dijo creer que no más de 300.000 judíos perecieron durante la II Guerra Mundial, ninguno de ellos en cámaras de gas.
Oded Wiener, el director general del Rabinato Supremo de Israel, elogió los comentarios del papa este miércoles, diciendo que eran "un enorme paso adelante" y "una declaración de suma importancia, no sólo para el pueblo judío, sino también para todo el mundo".
No obstante, el martes, el Día de Recordación del Holocausto, Wiener envió una misiva al Vaticano diciendo que a menos que el obispo emitiera una disculpa pública y se retractara de sus "deplorables declaraciones", sería "muy difícil para el Rabinato Supremo de Israel seguir su diálogo con el Vaticano como antes".
Dicha misiva decía que sería más prudente posponer una reunión anual entre el rabinato y un pequeño grupo de funcionarios del Vaticano, programada para celebrarse en Roma a principios de marzo.
La carta del rabinato iba dirigida al Cardenal Walter Kasper, el presidente del Consejo Pontificio de Fomento a la Unidad Cristiana y presidente de la Comisión de Relaciones Religiosas con Judíos, quien dijo en una entrevista previa que a él no lo habían consultado con respecto a la decisión del papa de revocar las excomulgaciones de los cuatro obispos.
El miércoles de esta semana, el secretario de la comisión, el Reverendo Norbert Hoffmann, dijo que "no se había tomado una decisión definitiva" con respecto a la reunión programada. Dijo que Kasper había transmitido el mensaje a las máximas autoridades del Vaticano.
Wiener dijo que el rabinato estaba a la espera de una respuesta de Kasper antes de precisar cómo proceder con la reunión programada. En una declaración vertida este miércoles, el portavoz del Vaticano, Reverendo Federico Lombarda, dijo abrigar la esperanza que "las dificultades expresadas" por el rabinato podrían conducir a "una reflexión ulterior y más profunda".
Después, agregó que tenía la convicción que el mensaje del papa debería ser "más que suficiente" para responder a inquietudes sobre la posición del papa y del Vaticano con respecto al Holocausto. En sus comentarios, el papa dijo que el Holocausto debería enseñarle a las "nuevas generaciones" que "solamente el camino difícil de escuchar y dialogar, el amor y el perdón", puede conducir a la "fraternidad y paz en la verdad".
El embajador israelí ante el Vaticano, Mordechay Lewy, dijo que le daba la bienvenida a los comentarios del papa con respecto al Holocausto, diciendo que eran "instrumentales para moldear los parámetros de las relaciones existentes y futuras entre judíos y católicos".
Dijo que la polémica actual no afectaba las relaciones bilaterales entre Israel y el Vaticano, ni creía que eso afectaría las discusiones en marcha para que el papa visite Israel y los territorios palestinos en esta primavera. Más allá de la polémica mundial, los ofrecimientos del papa a los cuatro obispos hacen que surjan considerables interrogantes de tipo doctrinal.
Los cuatro son integrantes de la tradicionalista Sociedad de San Pío X, fundada en 1970 por un arzobispo francés, Marcel Lefebvre, en oposición a las modernizadoras reformas del Segundo Concilio Vaticano. Los obispos fueron excomulgados por el Papa Juan Pablo II en 1988 luego que Lefebvre, quien murió en 1991, los hubiera ordenado sin permiso del Vaticano.
Esta sociedad no ha dicho si efectivamente aceptaría las reformas del Concilio Vaticano II, y el Vaticano aún no determina la posición futura de los obispos dentro de la iglesia. Este martes, dicha sociedad se disculpó ante el papa por la indignación generada por las declaraciones de Williamson, agregando que no representaban sus opiniones.
En su mensaje de este miércoles, el papa dijo que él se había intentado comunicar con los cuatro en un "acto de compasión" enfocado a aliviar su "sufrimiento" por haber sido excluidos de la iglesia. Agregó que tenía la esperanza de que su gesto fuera recibido "por un compromiso de su parte con miras a cubrir las medidas ulteriores que sean necesarias para llevar a cabo una comunión plena con la iglesia", incluyendo el "reconocimiento de la majestad y autoridad del papa y del Segundo Concilio Vaticano".