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La compañía de seguridad Dorset, en Inglaterra, está implementando una novedosa solución para controlar adolescentes problemáticos: ofrecerles a los padres el alquiler de sabuesos entrenados, capaces de detectar con su olfato drogas que los jóvenes esconden en sus habitaciones.
Este servicio cuesta alrededor de $160.000 por hora. Según el director de operaciones de la compañía, Trevor Hutchinson, se trata de una práctica sencilla que les evita a los padres la engorrosa tarea de tener que esculcar los cajones o las maletas de sus hijos y que además tiene algunas ventajas. Por ejemplo, el hecho de que los perros son capaces de detectar las sustancias ilegales sin necesidad de desordenar la habitación.
La iniciativa ha despertado todo tipo de reacciones. Desde jóvenes que consideran que se trata de una violación a sus derechos, hasta asociaciones de padres que cuestionan este tipo de medida debido a que puede generar discusiones familiares y propiciar la pérdida de confianza con sus hijos, e incluso progenitores que están a favor de la inspección porque piensan que no hay más salidas para controlar y vigilar a los adolescentes problemáticos.