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Aunque muchas entidades y científicos en Estados Unidos niegan la existencia del cambio climático, los papeles muestran que una de las principales fuentes de financiamiento de la organización es la fundación de caridad Charles G. Koch, parte de las Industrias Koch, una refinería de petróleo. La extracción y el uso del petróleo son dos de las actividades más contaminantes.
El instituto, reconocido por su negación del cambio climático, ha dicho que uno de los documentos —“robados” por una persona que al enviarlos a varias páginas de internet se hizo llamar Heartland Insider— es falso y los otros “pudieron ser alterados”.
Pese a ello, el papel “falso” es similar en su tono a todos los demás. De hecho, hay una frase que se repite: “Los directores y los profesores están fuertemente sesgados hacia el punto de vista alarmista (acerca del cambio climático)”.
Por eso, en uno de los documentos el instituto plantea la creación de un material especial para los colegios a cargo de David Wojick, asesor de la Oficina de Información Técnica y Científica del Departamento de Energía de Estados Unidos. Wojick, asegura el papel, sería el artífice de varios “módulos” que enseñarían, por ejemplo, que decir que “el CO2 es un contaminante es controvertido.
La siguiente afirmación es aún más comprometedora: “Planeamos pagarle al señor Wojick US$5.000 por módulo y US$25.000 por trimestre, empezando en el segundo trimestre de 2012”. El dinero vendría de un “donante anónimo”, que en 2011 le entregó más de US$900.000 a la organización.
El instituto recibe donaciones de Microsoft y Glaxo Smith Kline. Pese a ello, las dos empresas anunciaron que sus contribuciones tienen otros propósitos y que creen que el cambio climático es un “problema grave”. La organización anunció acciones judiciales “por daños a su reputación”.