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¿Poner o no poner la vacuna?

Por su alto costo, la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano, causante del cáncer de cuello uterino, se ha convertido en un dilema para los gobiernos. Expertos no dudan de eficacia pero discuten cuándo y a quién vacunar.

18 de septiembre de 2008 – 02:55 p. m.

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El Virus del Papiloma Humano es uno de los virus de transmisión sexual más contagiosos. Se calcula que al menos la mitad de los adultos se infectan a lo largo de sus vidas con uno de los 100 tipos conocidos de este virus. Aunque buena parte de ellos son inofensivos, se ha identificado que al menos 40 pueden provocar lesiones que derivan en cáncer o producir molestas verrugas en el área infectada.

Cuando se descubrió que algunos tipos del virus del papiloma humano eran la principal causa del cáncer de cuello uterino en las mujeres, científicos de distintos grupos de investigación en el mundo se dieron a la tarea de buscar una vacuna para romper esa cadena de infección y cáncer.

Era una carrera contra el tiempo, pues se calcula que cada minuto una mujer es diagnosticada con cáncer cervico-uterino en el mundo y 270.000 mujeres mueren al año por esta causa. En Colombia, nueve  mujeres fallecen diariamente por este tipo de tumores y la tercera parte de ellas es menor de 35 años.

Aunque pruebas como la citología permiten identificar lesiones en el cuello del útero antes de que se conviertan en cáncer, salvando muchas vidas, el sueño de una vacuna se convirtió en una obsesión para muchos investigadores, entre los que aparece el nombre de la colombiana Nubia Muñoz.

Esta científica caleña, radicada en Francia, es considerada una de las artífices de la vacuna, pues sus investigaciones permitieron establecer con claridad el vínculo entre el virus y el cáncer, así como la identificación de los tipos más cancerígenos del virus.

Dos vacunas

En 2006, finalmente salieron al mercado dos vacunas contra el virus: Gardasil (de laboratorios Merck) y Cervarix (de GlaxoSmithKline). Aunque nadie cuestiona la eficacia que hasta ahora han demostrado estas vacunas contra los tipos 16 y 18 del Virus de Papiloma Humano (responsables del 70% de los cánceres de cuello uterino), y los tipos 6 y 11 (que provocan el 90% de los casos de verrugas genitales), la polémica sobre la aplicación de la vacuna a grandes poblaciones de mujeres se ha convertido en un agudo debate entre representantes de la industria farmacéutica, gobernantes y científicos.

¿Vale la pena vacunar a todas las mujeres teniendo en cuenta que las tres dosis de la vacuna cuestan alrededor de 400 dólares? ¿Cuál es la edad ideal para vacunar? ¿Qué hacer con los programas de tamizaje y citologías una vez se decide la vacunación masiva? ¿Y los tipos del virus contra los que no protege la vacuna? Las respuestas a estas preguntas dividen a los expertos.

En su edición de agosto 21, el New England Journal of Medicine, llamó la atención mundial sobre el tema al publicar un artículo en el que se mostraron los resultados de un estudio que pretendió establecer si era ventajoso o no vacunar toda la población de mujeres. Los investigadores encontraron que cuando se vacunaban las preadolescentes, de 12 años, la vacuna era una buena decisión económica. Pero a medida que aumentaba la edad de vacunación, la inversión realizada no era retribuida por los beneficios. Por encima de los 21 años, la vacuna dejaba de ser una buena estrategia de salud pública.

“Con tantas preguntas esenciales sin respuesta, hay buenas razones para ser cauteloso al introducir la vacunación a gran escala”, plantearon las directivas de la revista en un editorial dedicado al tema.

“La vacuna es definitivamente costo-efectiva en menores de 12 años y hasta los 18 cuando se consideran otras variables. Por encima de los 21 años está en duda si vale la pena vacunar a toda una población”, comentó Sandra Besada, gerente de servicios médicos del laboratorio Merck Sharp & Dohme en Colombia.

Por ahora, en el país, poner o no poner la vacuna es una decisión que deben tomar los padres junto a su médico de confianza. Para Juan Carlos Ramírez, ginecólogo, “cualquier mujer está potencialmente en riesgo de adquirir el virus y sus consecuencias son graves. Por lo tanto, todas las mujeres son candidatas para beneficiarse con la vacuna. Creo que cualquiera que tenga los recursos debe aplicársela pero siempre bajo la supervisión de su médico”

Gloria Inés Sánchez, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, coordinadora del grupo de infección y cáncer, advierte que las mujeres que se han vacunado, deben seguir realizándose la citología periódicamente, pues apenas están protegidas contra dos de los tipos del virus responsables del cáncer.

 

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