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Por los derechos de la infancia

Los padres deben participar en las actividades de sus hijos para enterarse de los logros y dificultades durante su desarrollo personal.

15 de noviembre de 2007 – 11:00 a. m.

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"La felicidad es cuando yo estoy feliz con mi papi y mi mami, cuando me como lo que me gusta, juego con mi hermanito y voy al parque con mis abuelitos", señala Luisa Fernanda Bohórquez de cinco años.

"La felicidad es tener mi familia, juguetes, pasarla rico y hacer las cosas que me gustan", cuenta Andrés Felipe Guevara, de siete años. Éstos son algunos de los testimonios de niños entre los cinco y doce años de edad, que muestran el deseo de compartir más tiempo con su familia.

Por ello, y conscientes de esta realidad, El Espectador y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, llevan a cabo el concurso "Crecer felices", dirigido a niños, niñas, adolescentes, padres de familia, educadores, cuidadores y en general personas a cargo de menores de 18 años en el país, con el objetivo de divulgar sus derechos a través de la participación de todos los miembros de la familia para resolver los interrogantes que se plantean en el juego.

El esquema del concurso busca la interacción del núcleo familiar en un solo escenario y su objetivo principal es que gracias a los conocimientos y la experiencia de padres, cuidadores y adultos, se cultiven e incentiven en los niños y las niñas las bases fundamentales para el crecimiento de un ser humano íntegro y respetuoso de los derechos de las demás personas.

El concurso aparecerá en el periódico durante seis ediciones y en él, niños, niñas, adolescentes y sus familias podrán conocer el Código de la Infancia y la Adolescencia, que es un manual jurídico mediante el cual se establecen las normas para la protección de los niños y tiene como fin garantizarles su desarrollo integral para que crezcan en el seno de su familia y de la comunidad, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión.

La felicidad de los niños empieza cuando a los pequeños desde el seno de su familia, se les garantiza el derecho a la identidad, alimentación, salud, educación, recreación, participación, desarrollo y protección integral, entre otros.

El amor se fundamenta en los lazos familiares que se siembran desde la primera infancia, porque un niño que crece con amor es un adulto que comparte con amor. La comprensión hace referencia a que los padres escuchen siempre a sus hijos y crean en lo que le dicen, aceptándolos como son, sin olvidar que son niños.

El concurso se dirige a las familias colombianas, para que a través del juego se conozcan y se apropien los conceptos de los derechos de los niños, que aborda la Ley de la Infancia y la Adolescencia.

El buen trato

El reto de la sociedad colombiana que exige el código, es lograr que el buen trato se convierta en la filosofía de todas las actuaciones que tengan los adultos desde todo escenario con los niños. Se trata de dar alegría, afecto, hablar con respeto, ser tolerante y tener la disponibilidad de tiempo y espacio para compartir con los niños sus actividades diarias.

Esas buenas acciones también se demuestran al generar hábitos sanos en el niño o niña como el cuidado personal, y escucharlo para la toma de decisiones dentro de la familia. La cultura del buen trato se debe vivir y practicar en la familia, la comunidad y el colegio.

Al respecto, la directora del ICBF agrega: "Brindarles amor a los niños, escucharlos, conversarles, jugar y pasear con ellos, viéndolos crecer y desarrollarse, hace parte de esa cultura, con la que queremos fortalecer un vínculo afectivo para niños y niñas que vivan felices.

Cuestión cultural

Uno de los principales retos desde la entrada en vigencia de la Ley 1098 de 2006 ha sido que las familias y la sociedad en general tomen conciencia de la importancia de garantizar los derechos de los niños.

Para el ICBF, familia, sociedad y Estado son responsables del cuidado y la protección de los derechos de los niños y las niñas; en esta medida se ve una corresponsabilidad muy grande por parte de las entidades territoriales, más personas piensan y actúan sobre los derechos de los niños y de las situaciones que los afectan. Pero sin duda, lo más importante es el cambio cultural y lograr la efectiva garantía de los derechos de los niños.

El tema de cultura es de largo plazo, pero el ICBF realiza una labor de difusión con la que ha logrado que la información llegue oportunamente a padres de familia y maestros.

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Aún queda mucho camino por recorrer, pero lo cierto es que en la medida en que los niños tengan acceso a la educación, salud, buena y adecuada nutrición, participación activa y todas las acciones que les garanticen un desarrollo integral, podrán "Crecer Felices".

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