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Profesores por convicción

La ONG Enseña Por Colombia eligió a 28 «súper maestros» y los asignó a 14 colegios vulnerables de Bogotá. Su misión: enseñar bajo los mayores estándares de calidad.

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Es la hora del descanso en el colegio Minuto de Dios, de Bogotá. Sólo hay silencio en este salón de paredes blancas y pupitres alineados en el que están sentados cuatro profesores que llegaron dos semanas atrás a esta institución. Cuatro jóvenes de bata blanca que se están estrenando en este oficio y que coinciden en una consigna: están aquí porque tienen la convicción de que la educación con calidad es el único camino para superar la inequidad. “Siempre he creído que la educación es suficiente para transformar una sociedad”, dice Jaime Aguilar, 27 años, sociólogo de la Universidad Externado de Colombia, profesor de sociales.

Los cuatro están aquí porque postularon su nombre para una convocatoria realizada el año pasado por Enseña Por Colombia, una ONG que elige y capacita a los mejores profesionales para que ejerzan la docencia en colegios de población vulnerable de Bogotá. Podría decirse que su trabajo es encontrar “superprofesores” que se sumen a su ideal de construir educación de calidad. La misma filosofía con la que en 1990 la estadounidense Wendy Kopp fundó Teach For America, (“reclutar líderes comprometidos con la excelencia y la igualdad educativa”) y que con los años, a través de la red Teach For All, se fue replicando hasta llegar a 23 países: Reino Unido, Alemania, India, China, Chile, Brasil, Argentina, Colombia…

Los cuatro están aquí porque superaron un exigente proceso de selección al que se presentaron mil personas para ocupar sólo 28 plazas. Su compromiso es claro: tendrán que pasar dos años en las instituciones asignadas, lograr que sus alumnos mejoren radicalmente sus resultados académicos, contribuir a la formación de líderes y ciudadanos. Así lo dicta Enseña Por Colombia en sus postulados.

También señala que su misión es mejorar el estatus de la profesión docente, que en el país “está tan demeritada —asegura Verónica Puech, directora ejecutiva de la organización—. Los mejores estudiantes no contemplan la posibilidad de ser profesores, se ha perdido la admiración hacia esta profesión”. Y eso se explica, dice, porque sólo el 6% de las escuelas de educación cuentan con una acreditación en calidad y, también, por la mala remuneración en este campo.

Los cuatro profesores sentados en esta sala hablan de sus motivaciones para estar acá. Discuten por qué en el país el problema histórico de la calidad parece acentuarse cada día.

—Hay una necesidad desde el Gobierno de educar para el trabajo y el capital, para el respeto de la autoridad y la norma, no para la formación de seres humanos o de ciudadanos participativos. El nuestro no será un modelo de autoridad sino de liderazgo —dice Jaime Aguilar con su discurso fluido, creíble, entusiasta.

—Queremos enseñar desde el respeto y no desde el autoritarismo —replica Catalina Bustos, 27 años, graduada de estudios literarios de la Universidad Javeriana, profesora de lengua castellana y comprensión de lectura—.

Jenny Grillo, de 25 años, es la profesora de lenguaje. A ella le corresponde lidiar con los problemas de ortografía, argumentación que se ha acumulado por años. Dice que su primer reto cuando pisó un aula de clases fue “empoderar a los estudiantes”.

—Los jóvenes quieren hacer muchas cosas, pero en sus casas, en los mismos colegios o en otros escenarios los cohíben. ¿Cómo? Sesgándolos con calificaciones, no permitiéndoles la retroalimentación. Hay que empoderarlos, convencerlos de que son capaces de crear o de conseguir lo que se proponen —dice Jenny.

Esta es la primera cohorte de profesores de Enseña Por Colombia. Así como ellos lo tenían previsto, se postularon egresados de importantes universidades como la Nacional, los Andes y la Javeriana. Los elegidos fueron contratados en 14 colegios. 4.200 estudiantes se verán beneficiados. Se espera que en 2013 sean 12.600 y en 2014, 25.200.

En Estados Unidos, el programa Teach For América recibe más de 40.000 candidatos, de universidades tan prestigiosas como Harvard y Princeton, para ocupar 4.000 plazas. Su fundadora, Wendy Kopp, hizo una propuesta arriesgada: que jóvenes profesionales se sumaran a un proyecto concebido para provocar un verdadero cambio en la sociedad, y que además estuvieran dispuestos a ser docentes antes que optar por una oportunidad laboral más lucrativa.

Esta fue también la apuesta de Enseña Por Colombia, fundada por Luis Enrique García, Pablo Jaramillo y Jorge Mahecha. Sobreviven gracias a donantes que patrocinan a un participante, a un colegio, o que hacen su aporte monetario o en especie.

Los cuatro jóvenes sentados en este salón también hicieron su propia apuesta.

—Cuando resolví estudiar economía decidí que quería compartir lo que estaba aprendiendo con la comunidad, que quería entregar lo que sabía. Estando aquí siento que estoy aportando un granito a este problema que sigue sin resolverse —asegura Lenys Macías, de 23 años, economista de la Universidad Industrial de Santander, profesora de ciencias políticas, economía y matemáticas.

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—¿Cómo se resuelve este problema? Formando personas críticas, analíticas y muy humanas —interviene Jaime Aguilar.

—Para mí, la formación de pensamiento crítico es la prioridad. Jóvenes que tengan un criterio, que tengan bases para tomar sus decisiones —dice Catalina Bustos, la profesora de lengua castellana, quien ahora les está enseñando a sus alumnos que los mitos también son una herramienta para entender su historia.

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Ya el patio central del Colegio Minuto de Dios está más silencioso. Sonó el timbre que anunciaba el fin del descanso y sólo se quedaron unos pocos estudiantes en la clase de educación física. Los profesores regresan a las aulas.

La creadora de Teach For All

La idea de Teach For America nació en 1989. En ese momento Wendy Kopp era estudiante de la Escuela de Negocios Públicos e Internacionales de la Universidad de Princeton y propuso para su tesis de grado una estrategia que buscaba combatir la mala calidad de la educación en Estados Unidos. Su idea era reclutar a jóvenes que acababan de graduarse de las más prestigiosas universidades, y con las mejores calificaciones, para que ejercieran como profesores en los colegios más vulnerables de su país.

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La idea se convirtió en una enorme empresa que hoy, bajo el nombre de Teach For All, asesora a organizaciones de todo el mundo que buscan replicar la misma metodología.

Hoy Wendy Kopp es un referente mundial en el sector de la educación. La revista Time la eligió en 2008 como una de las 100 personas más influyentes del mundo.

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