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¿Qué queda del pensamiento mágico en el ejercicio médico contemporáneo?

El ejercicio de la medicina hoy, está deshumanizado. Hemos perdido la capacidad de tender puentes, de ejercer el poder sugestivo de la palabra, de devolverle al otro la esperanza y de concebir la salud como un derecho y no como un bien transable como cualquier mercancía.

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“Un mago es un hombre que se refiere al mundo y pone las fuerzas del mundo, a su servicio. En ese aspecto, es el tecnócrata moderno” F. Pérgola

Sí bien la magia es considerada por el pensamiento científico actual como una expresión más del estadío más primitivo del hombre y de su necesidad de explicar fenómenos que le resultaban desconcertantes, desde la mirada actual, ésta no puede considerarse irracional, ni subestimarse, por cuanto representa una búsqueda de conocimiento desde el pensamiento que predominó en una época y aún hoy, tiene plena vigencia entre algunos pueblos que no han estado expuestos a una aculturación marcada.

Por otra parte, las viejas formas de relación enfermo-curandero, siguen manteniendo su vigencia, por cuanto reivindican la naturaleza social y comunicativa del acto terapéutico, el valor sugestivo del lenguaje (no sólo de la palabra) y la necesidad del hombre de ser escuchado por un próximo cualificado para ello tanto en lo técnico, como en lo esencialmente humano.

El ejercicio de la medicina hoy, está deshumanizado. Hemos perdido la capacidad de tender puentes, de ejercer el poder sugestivo de la palabra, de devolverle al otro la esperanza y de concebir la salud como un derecho y no como un bien transable como cualquier mercancía.

Desde mi experiencia como médica procedente de un país en donde las políticas neoliberales han desvirtuado el carácter humanista de la profesión médica, creo que hoy más que nunca vale la pena retomar viejas prácticas, sin abandonar el rigor científico y los conocimientos que hemos venido capitalizando desde los viejos herbarios. El mago, la sacerdotisa, el chamán, el hechicero, representan arquetipos asociados a lo espiritual, a lo inexplicable, a lo milagroso y a lo sobrenatural.

En una época de soledad y malestar generalizado cuando la capacidad de empatizar es sólo una reminiscencia, vale la pena recuperar la magia de la palabra sin despojarnos del saber científico, la responsabilidad inmanente al acto médico y la búsqueda permanente de nuevas fuentes de información e innovación. A pesar de la Ley 100 y sus reformas fallidas; en medio de un Sistema de Seguridad Social oneroso, ineficaz y corrupto, tal vez aún estamos a tiempo de recuperar las competencias comunicacionales que hemos perdido y devolverle a la «Lex Artis» el lugar que le corresponde.

Sandra Lorena Flórez Guzmán, Médica y Cirujana, colaboradora de Soyoeriodista.com

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