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Entender cómo escapan las células enclaustradas en un tumor para viajar a otro rincón del cuerpo creando más caos y desorden, es una ilusión de los investigadores desde hace mucho tiempo: el 90% de las muertes asociadas al cáncer ocurren después de la multiplicación del cáncer.
Esta semana un grupo de científicos británicos afirmaron tener en sus manos una parte del plan de fuga que siguen las células cancerosas para escapar de un tumor. Conocimientos que podrían abrir puertas para nuevos tratamientos que mantengan a raya el proceso maligno.
Los científicos del Instituto de Investigación del Cáncer del Reino Unido estudiaron los procesos de migración del melanoma (cáncer de piel) para concluir que las células se mueven en dos formas. Una, abriéndose paso como una lombriz en la tierra. La otra, aprovechando corredores que se forman dentro del tumor.
“Descubrir cómo el cáncer pueden canalizar ranuras a través de los tejidos para salir de los tumores primarios y afectar a otros órganos da a los científicos nuevas herramientas para entender cómo pararlo: literalmente, atravesándose en su camino”, apuntó el investigador Lesley Walker.
Pero el dato que más interés despertó en la comunidad médica es que esas dos formas de fuga son controladas por un mismo componente químico. Se trata de la molécula bautizada previamente JAK. La proteína no es cancerígena, pero sí opera como la llave maestra que abre las puertas del tumor para que escapen algunas células.
Medicamentos que neutralicen esta proteína podrían dar más tiempo de vida a los pacientes y un margen mayor para atacar el tumor principal. Esa es la nueva ilusión en la lucha contra el cáncer.