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Sí se pueden cambiar las reglas de juego

El hundimiento de la reforma política no fue sorpresivo. Lo sorpresivo es el empeño del Gobierno por mancillar los procedimientos democráticos. La reforma fue torpedeada por el propio Estado cuando se hizo claro que la forma que fue adoptando en los debates en el Congreso implicaría que la coalición uribista perdería su condición de mayoría.

11 de junio de 2008 – 10:11 p. m.

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Ante esta situación, el Gobierno y su bancada en el Congreso prefirieron que prevaleciera la impunidad en uno de los escándalos más graves de la política, antes que poner en riesgo la mayoría que eventualmente va a ser instrumental en la reforma que permitirá que Uribe busque una tercera reelección. Lo deleznable de la estrategia para hundir la reforma no es sólo que se acomoden las reglas de juego, sino que la bancada uribista no hubiera tenido el decoro de asistir a la sesión a plantear sus argumentos y a hundir la reforma con votos.

El problema en Colombia es hacer cambios en las reglas de juego motivados en el narcisismo de quienes quieren ser los beneficiarios directos . Que el presidente Uribe crea que sólo él pueda “sacar al país adelante” no sólo habla mal de él sino de sus colaboradores. Tristemente, la cuenta de cobro se la pasan al país maquillada con anodinos diminutivos que pretenden disfrazar con ternura los boquetes que le abren a la institucionalidad democrática del país.

Profesor, Departamento de Ciencia Política, Universidad de los Andes

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