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A pesar de los temores que produjo el accidente de la planta nuclear de Fukushima en 2011 (Japón), Estados Unidos, por primera vez en 30 años, acaba de meter el pie en el acelerador para construir dos nuevos reactores nucleares con una bolsa de US$6.500 millones. Entre tanto, China avanza en los 28 reactores que tiene en construcción. Esto sin contar los planes de Rusia, India, Finlandia y Reino Unido para cubrir su demanda eléctrica a partir de energía nuclear. ¿Está renaciendo esta forma de energía?
“Se puede decir que en todo el mundo, tras el shock que supuso Fukushima, se reactivan proyectos e iniciativas que fueron puestos en cuarentena por un tiempo. En este momento hay 71 proyectos de construcción de centrales nucleares en todo el mundo, en distintas fases de avance”, señaló al diario El País de España, José Emeterio Gutiérrez, vicepresidente ejecutivo de combustible de Westinghouse, la empresa que lidera uno de los proyectos en Estados Unidos.
Además de los proyectos que ya cuentan con aprobación en Estados Unidos y que se construirán en los estados de Georgia y Carolina del Sur, otros tres hacen fila ante la agencia de regulación atómica (NRC, por sus siglas en inglés).
Para expertos como Luis Echávarri, director de la agencia nuclear de la OCDE, Fukushima no fue la que retrasó el interés en la energía nuclear, sino el descubrimiento del gas de esquisto, que se extrae mediante la técnica de fracking y representa una de las formas más baratas de producción de energía. Pero ante la incertidumbre de su precio real en el mercado del futuro, la energía atómica sigue seduciendo a inversionistas y gobernantes en países con una intensidad energética alta.
El gas de esquisto no es la única variable que está haciendo a los expertos en energía reacomodar sus proyecciones. El cambio climático y la necesidad de reducir las emisiones de CO2 han hecho lo suyo. De ahí que el secretario de Energía de Estados Unidos, Ernest Moniz, recordara la semana pasada que el aval para nuevas centrales nucleares obedece al plan trazado por el presidente Obama para atacar el problema del calentamiento global.
“La energía nuclear no produce emisiones de carbono. Además, es una energía segura, abundante y limpia”, comentó Mitch Singer, portavoz del Instituto Nacional de Energía Nuclear de EE.UU., a los periodistas Carolina García y E.G. Sevillano del diario El País.
Singer recordó que el 20% de la energía de Estados Unidos proviene de la fisión atómica que se lleva a cabo en 100 reactores, 73 de los cuales funcionan con normalidad. Se espera que muchos de ellos sigan activos durante unos 20 años más.