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Un mundo de gases peligrosos

Colombia busca implementar tecnologías y materiales más limpios.

27 de octubre de 2010 – 05:18 p. m.

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Cuando el mundo descubrió, hace ya casi cuatro décadas, que los gases conocidos como CFC destruían la capa de ozono, parecía un poco tarde. Casi todo a nuestro alrededor, de una u otra manera, había sido fabricado con algún gas destructor de esta fina capa de la atmósfera que nos protege de la dañina luz ultravioleta.

Desde los timones de los carros hasta el recubrimiento de las agujas de las jeringas, el aislamiento térmico de productos tan disímiles como los termos o las neveras domésticas, los descansabrazos de sillas y asientos, y un sin número de artículos que utilizan espumas de poliuretano siguen constituyendo una amenaza para la capa de ozono al utilizar HCFC como agente espumante.

De todos los productos involucrados en el problema, las neveras, los sistemas de aire acondicionado, las espumas de poliuretano y los aerosoles se han llevado la mayor parte de la atención en la cruzada internacional para acabar con estos gases.

Aunque el Protocolo de Montreal, un acuerdo mundial para eliminar la fabricación y utilización de las sustancias que agotan la capa de ozono, fue firmado en 1987, el problema aún no está resuelto. Si bien los CFC y los halones dejaron de fabricarse , otras sustancias agotadoras de la capa de ozono están escondidas en lugares que no sospechamos.

Actualmente, en el país los principales usos de estas sustancias son gases refrigerantes en equipos de aire acondicionado, algunas aplicaciones de refrigeración comercial, como agente de soplado de espumas de poliuretano, y en extintores de incendios.

La Unidad Técnica Ozono del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial explica que el mundo está en el proceso de buscar alternativas para reemplazar el HCFC-22 y HCFC-141b, que actualmente se emplean para fabricar todos estos materiales. “Tenemos plazo hasta 2030 para hacer esa sustitución”, dice Jorge Enrique Sánchez Segura, de la Unidad Técnica de Ozono del Ministerio. Las grandes compañías químicas buscan afanosamente las nuevas moléculas que reemplacen los HCFC y los grandes fabricantes de equipos de refrigeración y aire acondicionado pretenden encontrar nuevos diseños en sus equipos para emplear tecnologías más eficientes y que no utilicen sustancias que tengan un impacto sobre el medio ambiente.

No ha sido una tarea fácil para los científicos descubrir sustitutos que ofrezcan las mismas ventajas de los CFC y HCFC, ni para los ingenieros rediseñar sus productos de tal manera que prescindan de estas sustancias.

Por lo pronto el mensaje para los usuarios finales, es decir, las empresas que utilizan grandes equipos de frío y aire acondicionado para conservar sus productos, es que adquieran equipos con tecnología basada en hidrocarburos, muchísimo menos lesivos para el ambiente.

“En Europa hay un acuerdo entre grandes compañías que decidieron no usar equipos con gases de efecto invernadero ni que afecten la capa de ozono”, comentó Sánchez, “es algo que queremos impulsar aquí en el país y que las grandes compañías de bebidas y comidas tomen la decisión de comprar este tipo de equipos porque ya existe una oferta mundial”.

Según los expertos, Colombia deberá apuntarles a tecnologías con bajo Potencial de Calentamiento Global y que sean eficientes desde el punto de vista del consumo de energía. Este es el desafío actual y el de los próximos años.

 

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