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La imagen de Adriana Arango será recordada en la memoria gráfica colombiana como una de las presentadoras más respetadas. La opinión pública sobre esta periodista era más que favorable y la gente que trabajó con ella la consideraba honesta, muy profesional, comprometida y siempre impecable.
Mientras era estudiante de publicidad, debutó en Teleantioquia presentando De boca en boca y después pasó a Noticias El Colombiano. A sus 23 años, para su sorpresa, María Isabel Rueda, la directora del Noticiero 24 Horas, la llamó para que fuera la nueva cara de la emisión. Ahí, en el espacio de Álvaro Gómez Hurtado, empezó la consolidación de su carrera. Su estilo de presentación era muy equilibrado, porque lograba mezclar la seriedad con la dulzura y la amabilidad, creando mucha credibilidad.
En una entrevista que le hizo El Espectador en 2005, Adriana recordó su primera jornada de trabajo en el informativo, que fue justo el día que secuestraron a Álvaro Gómez: “Fue una situación muy complicada, porque hubo mucha tensión en el noticiero. Estaba en pánico, me sudaban las manos, sentía que el corazón se me oía por el micrófono de lo rápido que me palpitaba, y parpadeaba como loca. El hecho de sentarme al frente de ese toro todos los días me fue dando la confianza para hacerlo cada vez mejor”. No sería la primera vez que tendría que dar noticias impactantes que han modificado la historia del país. También le tocó anunciar la bomba del DAS, el asesinato de Luis Carlos Galán, entre muchas otras.
Con el tiempo se fue ganando la confianza y el cariño del público colombiano. En 1990, la revista Cromos la escogió como una de las solteras más cotizadas, por su inteligencia, belleza y fama. Adriana confesó que le encantaba bailar música tropical, leer los libros de Kundera, escuchar música de Kitaro y que antes fumaba y se tomaba sus “guaritos”.
Estuvo al frente de las noticias diarias durante siete años y decidió retirarse debido al nacimiento de su primer hijo, Juan Esteban. Tiempo después se dedicó a programas de variedades como los magazines En vivo con Adriana y Darío y Hasta ahora me desayuno, que trataba temas de salud, cocina, belleza, arte y música, entre otros. Cambió el estrés y el ritmo frenético de las noticias por una presentación más relajada, fresca e informal. Tuvo otra hija, Mariana, y por el tiempo que se separó de su esposo Carlos Ramírez, empezó a sufrir de artritis, esa enfermedad incurable que llegó para quedarse.
A su actual esposo, Javier Coy, lo conoció en 2002. Actuando en el papel de celestina, le consiguió una cita a ciegas con la modelo y actriz Amada Rosa Pérez, porque pensaba que era el hombre perfecto para ella. Sin embargo, la historia tuvo otro final y terminó casándose con él, con quien tuvo a su tercera hija, Natalia.
Después de que creía que su retiro de la televisión era definitivo, en 2003 la llamaron para que fuera la presentadora del reality más famoso del mundo, Gran Hermano, que también tuvo su versión colombiana. Esta sería la última aparición en la pantalla chica. Luego, se dedicó a trabajar en la empresa C.I Tango Trading que hoy en día hace que tenga 18 denuncias penales y 13 embargos por captación ilegal de dinero.