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Durante estos últimos cuatro meses el multimillonario canadiense Guy Laliberté, fundador del famoso Circo del Sol, entrenó doce horas diarias para prepararse física y mentalmente para un viaje inolvidable al espacio. Su propósito al emprender esta gran aventura, que durará más de una semana, es enviar un mensaje de alerta sobre la escasez de agua en el mundo.
Para ello, el próximo 9 de octubre dirigirá un espectáculo poético al que bautizó De la Tierra a las estrellas por el agua, en el que participarán celebridades desde catorce ciudades de los cinco continentes. Los artistas Bono, Peter Gabriel y Shakira, la actriz Salma Hayek y el ex vicepresidente de Estados Unidos Al Gore son algunas de las personalidades que recitarán poemas sobre el agua y realizarán presentaciones musicales desde lugares como Ciudad de México, Nueva York, Bombay, París, Río de Janeiro, Johannesburgo y Tokio, entre otros.
“Quiero mover a la humanidad”, explicó Laliberté a los medios de comunicación horas antes de despegar rumbo a la Estación Espacial Internacional, el pasado miércoles. “Con ayuda del arte intento llamar la atención de la gente sobre los problemas ecológicos. Debemos actuar para evitar una tragedia”. Laliberté se convirtió en el séptimo turista espacial y probablemente en el último en viajar a la Estación Espacial Internacional por US$35 millones, a bordo de la nave rusa Soyuz TMA-16.
De ahora en adelante la posibilidad de ir al espacio estará prácticamente en manos de la compañía Virgin Galactic, creada por el multimillonario británico Richard Branson, quien invirtió una cantidad exorbitante de dinero para convertir en realidad el sueño de muchas personalidades alrededor del mundo: conocer el universo. Desde que Branson anunció la creación de su empresa de turismo espacial, más de 200 personas han pagado entre US$200 mil y US$20 millones para disfrutar de un par de horas de la espectacular vista de la Tierra a más de 45.000 kilómetros de altura.
Dennis Tito, el primer turista espacial, recuerda que su viaje fue una aventura inolvidable. “Estuve en el paraíso”, dijo con voz entrecortada el día que regresó a la Tierra. Greg Olsen, otro de los millonarios que ha estado cerca a las estrellas, contó que aunque la preparación para viajar fue muy exigente (tuvo que entrenar en una piscina y dentro de varios simuladores para aprender a sobrevivir fuera de la Tierra), fue la mejor experiencia de su vida.
Cuatro minutos de felicidad
A diferencia de los viajes turísticos que se han realizado a la Estación Espacial Internacional, como el que emprendió esta semana Guy Laliberté, los trayectos en las lujosas naves de última tecnología de la empresa Virgin Galatic —en los que viajarán personalidades como el piloto de Fórmula 1 Rubens Barrichello y el reconocido actor Brad Pitt— duran tres días y el tiempo que la nave permanece flotando en el espacio es tan sólo de cuatro minutos.
Sin embargo, para quienes decidieron comprar un boleto rumbo a las estrellas este tiempo parece ser más que suficiente para cumplir su anhelo de estar en el espacio. Ante la fuerte demanda que ha recibido Virgin Galactic— hay más de 200 personas en lista de espera—, la Nasa decidió evaluar la posibilidad de implementar viajes turísticos al espacio y permitir que no solamente los astronautas puedan disfrutar de las maravillas del universo.
La NASA y el turismo espacial
La NASA no se quiere quedar por fuera de la tendencia del llamado turismo espacial. Por eso, ha intensificado sus contactos con empresas privadas para la posible creación de un servicio que promueve los viajes al espacio, no con fines investigativos sino turísticos.
Para ello, la NASA anunció que destinará US$50 millones a quien presente una propuesta novedosa para la fabricación de vehículos espaciales.
Algunas de las compañías que han mostrado su interés son: Ball Aerospace and Technologies Corporation, Airborne Systems, Tether Applications, SpaceX, Boeing, Retro Aerospace, Emergent Space Technologies, entre otras.