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Un total de 1.700 camiones parquearon en el Puerto de Mamonal, Cartagena, hace una semana. Provenían de Córdoba, Sucre, Magdalena, Cesar, Bolívar y Antioquia, donde recogieron 21 mil vacas y bueyes vivos de fincas ganaderas ubicadas en estos departamentos. Su viaje hasta el mar tenía un objetivo: embarcar estos animales en el Navío de bandera panameña Nada que migró con rumbo a Irak el primero de octubre. La travesía, considerada la más grande exportación de animales vivos en la historia de Colombia, despertó críticas por parte de los defensores de animales. (Vea: El maltrato animal se castiga en Colombia hasta con tres años de cárcel)
La razón de los animalistas se basa en que este envío esconde una «práctica extremadamente cruel» para el ganado. Su viaje, a lo largo de casi 15 días, representa una serie de maltratos hacia las vacas y bueyes desde que fueron transportadas por las carreteras del país, donde estuvieron expuestas al «frío y calor, de pie, sin poder caminar o echarse cómodamente; sin acceso a agua o alimento; haciendo sus necesidades ahí mismo, sin la limpieza necesaria y la mayoría de veces dejando un rastro de suciedad por donde pasa el camión». Así lo denunció el portal Sinergia Animal.
Pero el estrés provocado en las reses no termina ahí. Según la autora del artículo, Aline-Baroni, los animales «deben esperar horas hasta que son embarcados al navío bajo amenaza de choques eléctricos. El viaje de los animales vivos hacia Medio Oriente, desde diferentes países como Brasil y Australia, ya ha sido documentada detalladamente en videos impactantes que muestran a los animales literalmente cocinarse dentro por el calor de las naves». Este hecho cobra más relevancia al tener en cuenta el pasado judicial de la embarcación en la que viajan.
En febrero del año pasado, se conoció las condiciones en que 27 mil animales viajaban dentro del navío «Nada», de bandera panameña. Estas, reveladas durante su paso por el Puerto de Santos, en Brasil, mostraban el hacinamiento que vivían las reses dentro, cubiertas incluso por sus propias heces. Tanto ruido generó el asunto que las autoridades ordenaron la desembarcación de los individuos y prohibieron, en efecto, la exportación de animales vivos en su territorio.
Este tipo de prácticas fueron denunciadas en un programa de Los Informantes en mayo de este año.