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En el Golfo de Tribugá coexisten al menos 35.000 especies de plantas, 390 de aves, 970 de reptiles y 125 de mamíferos.
Foto: Natalia Botero - Fundación Macuáticos Colombia
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Kalelth Martínez, un joven del Chocó, tomando muestras de ADN ambiental en Tribugá.
Foto: Oscar Caicedo
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El mar de Tribugá hace parte del corredor migratorio de las ballenas jorobadas, las tortugas marinas y los tiburones martillo.
Foto: Natalia Botero - Fundación Macuáticos Colombia
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Elián Martínez hace parte de una expedición científica que está en busca del ADN del Golfo de Tribugá.
Foto: Oscar Caicedo
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Este golfo también hace parte de los 25 puntos calientes de biodiversidad o ‘hotspots’ más importantes del mundo, junto a Madagascar y la región floral de Cape Town, en África; las islas de Melanesia del este, los Himalayas, Sri Lanka y el suroeste de Australia; los Andes tropicales, en Suramérica, entre otros.
Foto: Natalia Botero - Fundación Macuáticos Colombia
Kaleth, Kevin y Elián Martínez son tres jóvenes del corregimiento de Coquí, en Chocó, que se embarcaron en una expedición científica junto con Oscar Caicedo, biólogo de la Universidad del Tolima, y Natalia Botero, doctora en comportamiento animal de la Universidad del Sur de Misisipi, para buscar el ADN ambiental que flota en el mar, una novedosa técnica que por primera vez se desarrolla en Tribugá y que consiste en rastrear el material genético que dejan las especies marinas en el agua a través de las escamas, las heces y la orina.
Aunque ya tienen resultados preliminares, están a la espera de conseguir fondos para poder financiar su segundo viaje. Para eso se han postulado de nuevo a varias convocatorias y crearon una Vaki.