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Pagos por servicios ambientales para promover la conservación y producción sostenible en Guaviare, Tumaco y Sumapaz.
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En Colombia, hace alrededor de 15 años, se pensó en un instrumento para motivar a los productores rurales a preservar, restaurar y hacer uso sostenible de las coberturas naturales del país. Se trata de “Pago por Servicios Ambientales” (PSA).
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Se trata de un incentivo económico -en dinero o en especie- que reciben los propietarios, poseedores u ocupantes de una tierra en compensación por sus actividades de preservación y restauración en áreas y ecosistemas estratégicos.
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En el año 2017 el Ministerio de Ambiente y el Departamento Nacional de Planeación (DNP) reconocieron que los pagos por servicios ambientales no son suficientes para garantizar un desarrollo rural sostenible.
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“La política dice que “hay que complementar los PSA con el extensionismo rural y formalización de la propiedad rural”, explica la Fundación Natura.
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A través de un minucioso trabajo se propusieron nueve estrategias y 46 acciones que buscan incorporar los PSA en los procesos de gestión de extensionismo rural y formalización de la propiedad rural.
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Por otra parte, se están financiando tres proyectos piloto (Rutas Territoriales) de implementación de política pública en diferentes contextos: el amazónico en Guaviare, el pacífico colombiano y el páramo de Cruz Verde en el complejo de Sumapaz, el más grande del mundo.
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La Unión Europea (UE), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS), en convenio con la Fundación Natura, proponen nueve estrategias y 46 acciones para implementar acciones coordinadas entre los pagos por servicios ambientales, el extensionismo rural y la formalización de la propiedad rural.