La naturaleza nos restaura

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Así se asocia lo que comemos al 22% de las emisiones del mundo

El informe Cambio Climático 2022: Mitigación del Cambio Climático del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), dedicó un capítulo entero a analizar el impacto que tiene la agricultura y el cambio de uso del suelo en este fenómeno.

11 de abril de 2022 – 09:08 a. m.
Cambio climático, pobreza rural y escaso interés de jóvenes hacia el campo son algunas de las amenazas hacen dudar el porvenir del café colombiano.
Foto: Universidad de La Sabana

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“Acelerar las acciones climáticas”, esa fue una de las principales conclusiones que dejó la presentación de la tercera parte del informe Cambio Climático 2022: Mitigación del Cambio Climático del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), un panel de expertos a quienes la ONU les encargó la misión de recoger evidencia y dar orientación sobre la lucha contra el cambio climático.

Uno de los capítulos más clave del informe, es el número siete, ya que se dedica a la mitigación del cambio climático generada por el sector de agricultura, manejo de bosques y cambios del uso del suelo, también conocido en el mundo del cambio climático, como el sector AFOLU. Se trata de un área, explican, que fue responsable de producir el 22% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero en 2019.

Lea también: IPCC: seis conclusiones del informe de la ONU sobre mitigación del cambio climático

Según los expertos, de ese 22%, el 13% equivale a emisión de dióxido de carbono (C02). “No vamos por el camino correcto”, afirmó Mercedes Bustamante, docente de la Universidad de Brasilia y una de las encargadas de la redacción de este capítulo. “Pero existe una oportunidad grande de contribuir a la mitigación climática, porque somos custodios de buena parte de la biodiversidad mundial y su conservación representa una serie de oportunidades para todos los países”, añadió.

Según el informe, el aporte de AFOLU a las emisiones totales varía de acuerdo a cada región. Es decir, es más alta la contribución en América Latina y el Caribe, donde el 58% de las emisiones totales provienen de AFOLU. Por su parte, Europa y América del Norte, aportan solo el 7% de las emisiones que provienen de AFOLU. Para Bustamante, según señaló durante una rueda de prensa, las emisiones de CO2 son impulsadas en gran parte por el cambio de uso de la tierra, y la deforestación representa “alrededor de la mitad de las emisiones totales”.

El IPCC asegura que aunque entre 2010 y 2019 los niveles de deforestación se redujeron en el mundo, durante ese periodo de tiempo hubo bastantes pérdidas en los bosques tropicales, que son fundamentales para el almacenamiento de carbono y para la sobrevivencia de la biodiversidad. “La pérdida de bosques de manglares y pantanos costeros que se encuentran en los trópicos y que contienen grandes reservas de carbono , ha sido particularmente grave en las últimas décadas”, aclara el informe.

Para los expertos, falta canalización de la financiación climática, en donde Latinoamérica y el Caribe tienen muchas oportunidades de acceder a ella si se mantienen la biodiversidad y los ecosistemas, porque es en estas regiones donde más existen soluciones basadas en la naturaleza, pero que se ven opacadas por la falta de gobernanza, para evitar, entre otras cosas, la deforestación.

Entre 1990 y 2020 se perdieron alrededor de 15 millones de hectáreas de bosques de manglares en todo el mundo y esto sucedió, en gran parte, por el cambio en el uso de suelo. Es decir, por la conversión para la agricultura y la acuicultura, las prácticas que nos permiten a los humanos alimentarnos, según el informe.

Además, relata que para 2020 el área forestal mundial total era de 4.000 millones de hectáreas, es decir, el 31% de la superficie total de la Tierra. Siendo Rusia, Brasil, Canadá, EE. UU. y China los países con más bosques dentro de sus fronteras. (Le puede interesar el resumen del segundo informe del IPCC)

Pero el informe no solo da muestra de las emisiones de CO2, también asegura que AFOLU ha impulsado la emisión de gases de efecto invernadero más contaminantes, como lo son metano y óxido nitroso. El primer contaminante, metano, aumentó su emisión entre 2010 y 2019, “cuya principal fuente son los eructos y la producción de estiércol del ganado”, dice el documento.

La producción de óxido nitroso, también conocido como gas hilarante o gas de la risa, también van en aumento, “dominadas por la agricultura, en particular por la aplicación de estiércol, la deposición de nitrógeno y el uso de fertilizantes nitrogenados”.

Comunidades, una pieza clave para generar alimentos con bajo carbono

Durante la rueda de prensa, Bustamante aseguró que la integración de las comunidades locales e indígenas son fundamentales para la gobernanza, el aprovechamiento de los saberes ancestrales y de los recursos, que con el tiempo lograrán, entre otras cosas, igualdad, conservación y respeto por los derechos. Afirma que aunque el cambio en el uso de la tierra es dramático, hay muchos ecosistemas que se mantuvieron intactos y actuaron como sumideros de casi un tercio del carbono emitido entre 2010 y 2019.

Para finalizar, el informe dice que se debe aprovechar las oportunidades que ofrece para seguir luchando contra el cambio climático, mientras que este proporciona alimentos y más recursos claves para la sobrevivencia de la especie humana.

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