La naturaleza nos restaura

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Un pacto por las montañas de Colombia y el mundo

Las Naciones Unidas ha declarado el 11 de diciembre como el Día Internacional de las Montañas, un ecosistema frágil que hay que proteger. Éstas cubren el 22 por ciento de la superficie de la Tierra y el 15 por ciento de la población del planeta, cerca de 1.100 millones de personas, habita en ellas. Se estima que las montañas aportan entre el 60 y 80 por ciento del agua dulce mundial. El territorio continental colombiano está constituido en un 33% por montañas

09 de diciembre de 2021 – 10:32 a. m.
Vía que comunica los municipios de Mocoa y San Francisco, ubicados en la región montañosa del Putumayo.
En la montañas de Colombia se acopia el 65% del agua que consumen los habitantes. / Cortesía
Foto: Mauricio Alvarado Lozada

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En países como Colombia, las montañas nos definen ante el mundo. Somos uno de los territorios más biodiversos globalmente por una confluencia maravillosa de los Andes del norte, el Caribe, la Amazonia, el Orinoco y el Chocó biogeográfico. Uno de los principales sectores de nuestra economía, el café, representa el principal renglón del PIB agropecuario, generando cientos de miles de empleos y una insignia de nuestras exportaciones. Además, los ecosistemas de alta montaña (en particular los páramos) son fundamentales para nuestra subsistencia. Allí se acopia y regula el agua potable que usa el país para proveer al 70 % de la población y generar cerca del 65 % de nuestra energía eléctrica.

No obstante, el cambio climático y la intervención de estos ecosistemas únicos, con prácticas inadecuadas de producción agropecuaria, las tienen sometidas a altas presiones socioeconómicas y ambientales. Por eso, en Parques Nacionales Naturales (PNN) se ha iniciado, por ejemplo, un trabajo con comunidades que viven en estos ecosistemas estratégicos, de los cuales dependen, para protegerlos y restaurarlos, bajo la política de participación social en la conservación.

Pero PNN no está solo. Una de las iniciativas con las que contribuye a fortalecer esa gestión es el Programa de Desarrollo Local Sostenible fase II, apoyado por la Unión Europea (UE), que está dentro del proceso de gobernanza ambiental para la conservación de las áreas protegidas del país. Como parte de la Asistencia Técnica a las políticas de desarrollo rural y sostenible (AT DRET II), la UE, la Agencia Italiana de Cooperación (AICS) y la FAO lo acompañan, en la mejora de los lineamientos de los Acuerdos de Conservación, firmados entre esta autoridad ambiental y las comunidades que habitan en áreas protegidas.

Por ejemplo, en el PNN Chingaza se viene adelantando, junto a quienes habitan el municipio de San Juanito (Meta), un diálogo que articula acciones con esas comunidades ubicadas en las zonas colindantes al área protegida. El objetivo: generar conectividad y restauración ecológica.

Por eso, para PNN, el suscribir 35 Acuerdos con la asociación Cortuagua (Corporación Turística Arrieros del Guatiquía), que pertenece al municipio de San Juanito, y está ubicada en la zona de influencia del Parque, fortalece la conectividad ecológica en el sector que une el ala occidental y oriental de esa área protegida.

“Este proyecto abarca tres ejes: la generación de ingresos, el cuidado ambiental y la soberanía alimentaria, cada uno con sus propios objetivos, pero todos en pro de la conservación ambiental”, asegura Amanda Muñoz, habitante del municipio de San Juanito.

Según Muñoz, se han realizado acciones desde los predios de 35 familias, quienes conforman la Corporación, que van desde la implementación de buenas prácticas ambientales, el reconocimiento de la importancia del suelo y agua, y el rescate de semillas, hasta la activación de mingas de trabajo para cumplir con las metas del programa.

Estos 35 Acuerdos posibilitan también el fortalecimiento de emprendimientos locales mediante iniciativas sostenibles y la conservación de microcuencas que contribuyen al buen vivir de esas familias campesinas.

Así como la política de participación en la conservación de PNN está construyendo paisajes sostenibles y resilientes en las zonas de alta montaña, desde el Ministerio de Ambiente también se desarrollan estrategias para enfrentar otros retos que ponen en riesgo el patrimonio ambiental de la región andina, como el impulso de la economía forestal, basada en los bienes y servicios de los bosques, asociado al pago por servicios ambientales y la promoción de los negocios verdes, entre ellos, muchos ligados a las cadenas productivas de la madera legal y los productos forestales no maderables; acciones que se complementan con la AT DRET II, que vincula a los ministerios de Ambiente y Agricultura, y a varias instituciones de ambos sectores.

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